domingo, 17 de noviembre de 2013

Coleccionismo y Romanticismo

Nos descuidamos y se nos va el mes de noviembre, tanto que casi estamos ya con los rutinarios preparativos de las Navidades. Avanza el mes, y para quien esto escribe, se acelera la cuenta atrás para un evento en el que lleva trabajando desde hace ya un tiempo y que, aun consciente de que se trata de una propuesta cada vez más minoritaria, no por ello deja de ser un referente cultural de primera magnitud. Y es que, ciertamente, uno ha crecido al calor de esas pequeñas estampitas de colores y variados tamaños que antes veíamos más que ahora sobre las cartas, los sellos de correos, y que ahora empiezan a ser una rara avis perteneciente casi a un pasado epistolar que no sabía de "emails", ni "Whatsapp", "SMS" y todas las nuevas formas de comunicación que el mundo digital ha traído consigo. Seguro a que quienes ya han nacido en plena borrachera tecnológica, si les preguntamos ¿qué es un filatélico, o qué es la filatelia?, les sonará verdaderamente a chino. En mis recuerdos sin embargo, el sello siempre estuvo presente. Mi padre, funcionario de Correos, sentía la filatelia como una auténtica pasión, y todo ese mundo de timbres postales, cartas, matasellos y sobrecargas pasaron también a formar parte de mis aficiones, pues, aparte de la pequeña enciclopedia que se revelaba a través de los sellos, sus personajes, acontecimientos históricos, valores cívicos, arte y costumbres, he seguido sintiendo que junto a ellos, continuaba acompañándome también mi padre, aunque físicamente nos dejara ya hace años. Aquel escenario del coleccionismo, del que fueron protagonistas las pinzas, los álbumes, los catálogos que siempre era necesario renovar, los "repetidos", que buscábamos cambiar con otros aficionados, ha continuado pues a mi lado, aunque ahora tengamos herramientas más sofisticadas y se haya perdido algo de ese romanticismo que una actividad como ésta también incorpora.  Quedan apenas unos días para que todo esto se abra al gran público y no solo sea ese coleccionista-anacoreta celoso de sus pequeños tesoros el que pueda disfrutarlo. Ya hace tiempo descubrí que si algún sentido tiene esta afición, éste debe encontrarse en la posibilidad de que otros puedan finalmente compartir y conocer el resultado de años de búsqueda y recopilación de piezas y objetos que quizá de otro modo no habrían podido nunca verse juntos y que servirán para enriquecernos a todos. Uno empezó rastreando mercadillos, librerías de viejo, luego páginas web, al acecho de tarjetas postales, fotografías, etc., relacionadas con Cáceres y sin embargo, la mayor satisfacción fue ver muchas de ellas en un libro, pues ello me permitía compartirlas más allá de las plastificadas páginas del álbum. 



 Creo que éste es el sentido que inspira la Exposición que el lunes 25 inauguraremos en el Palacio de la Isla de Cáceres, lugar también emblemático que acogió durante muchos años a los filatélicos de la ciudad y que, de niño, visitaba todos los domingos para acudir al mercadillo que éstos organizaban. Aquellos escenarios servirán ahora para acoger una muestra en la que podrán verse colecciones procedentes de toda Extremadura y  de otras Comunidades y que sin duda permitirán comprobar hasta qué punto el sello y las viejas modalidades de correo siguen siendo una forma privilegiada de acercarse a la cultura y a nuestra propia historia. 


Imagen de una Exposición Filatélica

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