domingo, 3 de julio de 2022

Vivir tan solo. Lectura de "Ese sabor antiguo de las obras" de Javier Sánchez Menéndez

Hace ya unas semanas, recibía en mi domicilio los dos nuevos libros del poeta gaditano Javier Sánchez Menéndez, Ese sabor antiguo de las obras (Chamán ediciones, Albacete 2022)  y Mundo intermedio (Ediciones Trea, Asturias 2021). dos libros con mucho en común, llenos de reflexiones que son fruto de una contemplación sedicente y plena de madurez a propósito de la realidad que sirve de escenario para la travesía del ser humano, realidad que encierra un universo de íntimas contradicciones que el poeta vierte en sus versos con la poderosa herramienta que le proporciona la palabra, ya sea enfundada en el molde del aforismo, más estrecho y punzante, ya lo haga con la vestimenta del poema, en gran medida también tiznado de un cierto marchamo aforístico. ¿Quiénes somos?, ¿Dónde es reconocible la verdad?, ¿Hay diferencia entre la vida y la muerte? A estas y otras preguntas trata de responder Sánchez Menéndez a lo largo de las páginas de estas dos obras, dándose cuenta de que acaso ninguna respuesta sea completamente válida: "Responder con una pregunta, dudar con otra, vivir con cientos de dudas".  El pensamiento poético del autor aparece vertebrado en torno al sentido de la consciencia, capacidad que implica el conocimiento, referido al sujeto propio y a la realidad circundante. Consciencia, verbo omnipresente que ubica el tránsito del caminante por los senderos del tiempo, que concibe la vida como antesala del crepúsculo infinito, vasos comunicantes que construyen un fingido equilibrio: "Dejamos de vivir cuando comenzamos a dejar de morir". 

Ese sabor antiguo de las obras condensa tal cúmulo de interrogantes y se concibe desde la perspectiva del espectador (que contempla), del intérprete que escruta (atiende) y que descifra (entiende), las claves de un trayecto que se desenvuelve en círculos concéntricos, en el que pasado, presente y futuro se difuminan y la creación se antoja equívoco mapa. Es fácilmente adivinable en muchos de los poemas ese toque sentencioso, transcripción del aforismo que les sirve de cierre y que exprime las esencias hilvanadas en los versos antecedentes: "La fantasía es ese lujo / para cuando marchemos", remata el poema "Fantasía", o "El pasado no existe en el futuro, / tan solo se recuerda en el presente", que hace lo propio en el poema "Pasado".  El vértigo del poeta es consustancial al descubrimiento que supone la consciencia, cataclismo que lo cambia todo y que nos deja a la intemperie. Solo queda pues gozar las notas de Mozart: "...sigo siendo ese niño / que amaba, / la vida que no existe, / una vida sin triunfos ni criterios, / ese sabor antiguo de las obras".  Existe, no obstante, un lugar para la redención más allá de la nada, acaso el lenguaje como heraldo de la libertad, la palabra hermanada con la verdad, la poesía con la pureza. 

Todos los poetas buscamos esa línea de luz con la que dibujar el sendero que conduce a la permanencia, que alimenta nuestra capacidad para contener los envites del mundo. Cuando no comprendemos, el silencio se convierte en aliado. Como dice Sánchez Menéndez, todo consiste en "contemplar, atender y entender", y la vida, "ese incidente que se convierte en acontecimiento". Inmersos en esta época convulsa que nos ha tocado vivir, obsoletos los referentes que una vez fueron dogmas, cuando acaso ni siquiera la verdad es fiable, abrir los ojos es premisa para comprender, para ser libres. Así lo proclama el poeta desde su Mundo intermedio: "La mayor manifestación de libertad es el descubrimiento".  



viernes, 24 de junio de 2022

RITMOS: Colección de imágenes para celebrar la música

Hace diez años, me pillaba el veintiuno de junio por las calles del parisino barrio de Le Marais. Todo era bullicio allí, un aluvión de rostros y una algarada de notas y ritmos inundando el asfalto, las esquinas, las azoteas y los locales. Se celebraba el Día Europeo de la Música, la Fête de la Musique, y la ciudad abandonaba por unos instantes la sobriedad de sus fachadas para reivindicar su voz y sus acordes, la melodía de una noche que se prometía intensa, inabarcable. Continúa en la memoria vivo el recuerdo de todo aquello, regresa a mí en estos días con el solsticio de verano, anuncio de un tiempo de luz y de viaje, con el aroma de la libertad adherido a la brisa.  Si Le Marais invitaba a reinventar la forma de reconciliarnos con el mundo, proponía nuevos moldes para la cordura, incitando a remover sin tapujos el olor a plástico quemado de los prejuicios, hoy, con una década más aupada sobre los hombros, ese mensaje sigue vigente, cuando todavía no hemos desterrado el lastre de la pandemia que silenció y dejó desiertas las calles, cuando el estruendo cruel de los proyectiles se siente cerca, con toda su metralla de vidas desheredadas e inseguros pronósticos. Muchas cosas han cambiado desde aquella inmersión en el ambiente festivo de un París desinhibido y multicultural, donde tenían cabida los sones del Nabucco de Verdi junto al culebreo latino de La Bamba.  

Esta semana he vuelto a sentir esas sensaciones al contemplar las imágenes que integran la exposición inaugurada en el espacio creativo La lente y el pincel de Cáceres, con fotografías y dibujos que rinden homenaje a todo lo que significa la música y la danza y su carácter terapéutico y benéfico para la sociedad, tan necesitada de balsámicos abrazos en esta época marcada por la deshumanización y el enfrentamiento. Las instantáneas captadas por la cámara de Miriam Gómez nos transportan a escenarios de multitudes, como los de Womad o Extremúsika, a actuaciones improvisadas en rincones urbanos de anónimos buskers, o reflejan la elegancia y dinamismo de los grupos de baile. Fotografías que se alternan en armónico mestizaje con los dibujos de Deli Cornejo, complementarios de las anteriores, que evocan singulares secuencias rayanas en lo poético, también protagonizadas por cantantes, instrumentistas o bailarinas, pentagramas que esbozan notas de jazz o pasos de danza, al fin y al cabo, crisol de ritmos, ritmos que dan título a la muestra y que oxigenan con sus cadencias el debut de un verano que se antoja denso, propicio a la caricia de la lumbre. 

Desde París hasta Cáceres, la música se respira, se siente penetrar por los poros, siempre cálida y asombrosa. Dejémosla crecer, inundar con sus vivos colores la rutina de lo cotidiano. 


domingo, 12 de junio de 2022

Feria del Libro de Madrid 2022: Abanico de múltiples escenarios

Volver a la Feria del Libro de Madrid en junio, abolidas todas las limitaciones del pasado año, ha sido como recuperar de algún modo, de puertas para afuera, el pulso de la actividad literaria, adormecida tras estos largos meses de pandemia. Lo mejor de pasear por el Retiro y hacer escala en esos escaparates de la cultura que son las casi cuatrocientas casetas expositoras desplegadas desde la Puerta de O'Donnell hasta el Paseo de Venezuela es sin duda contemplar cómo, pese a las inclemencias de estos últimos tiempos, el libro, la creación misma, siguen muy vivos, atrapando con su magnetismo a miles de personas, muchas de ellas dispuestas a esperar horas y horas bajo un calor impenitente hasta obtener la rúbrica sagrada de su autor o autora de culto sobre las primeras páginas de su última criatura publicada. 

Vista desde el otro lado, el del escritor, la feria es un ir y venir de rostros anónimos, de gentes poseídas por el gen de la curiosidad, que ojean al azar los libros, que buscan sin titubeos posibles un concreto título, que interrogan al autor, al librero, a propósito de un nombre, de la hora de una firma o sobre el contenido de un libro cuya portada ha captado su interés. Quienes respiramos fuera del círculo comercial, quienes no somos autores de masas, asistimos al tránsito del público con expectación, pero también con cierto escepticismo. Que alguien se interese por tu obra, sobre todo cuando se trata de poesía, género que es esquivo para algunos lectores, supone un instante de luz en medio de la indiferencia, incentivo que anima a continuar creando, a seguir alimentando los itinerarios de la cotidianidad con la fragancia rebelde del verso.  


Firmando ejemplares de "Las erratas de la existencia" en la caseta 
del Grupo Editorial Sial Pigmalión

Aparte de todo ello, la feria vuelve a ser un lugar para el encuentro, para los abrazos, abanico de múltiples escenarios que apuntalan futuros proyectos. 



Con la escritora Rosa Montero, firmando su nuevo libro "El peligro de estar cuerda"


Dedicatoria del escritor Alfonso Armada, sobre su libro 
"Cuánto pesa una cabeza humana", de la editorial Vaso Roto



Con la escritora Mónica Gabriel y Galán


Con la escritora Pilar López Ávila y la ilustradora Deli Cornejo



domingo, 22 de mayo de 2022

Encuentro de escritores en Miajadas: Ponencia sobre "Extremadura y su literatura"

Este fin de semana (20, 21 y 22 de mayo de 2022) se ha celebrado en Miajadas el I Encuentro Internacional de Escritores, organizado por el Ayuntamiento de dicha localidad con la colaboración del Grupo Editorial Sial Pigmalión, la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y el Pen Club España, evento coordinado y dirigido por José Cercas Domínguez y Basilio Rodríguez Cañada. He tenido la satisfacción de participar en los actos de la segunda jornada de este encuentro, en la Mesa Redonda "Extremadura y su literatura", junto los autores José Antonio Redondo Rodríguez, José Juan Ruiz Masa y Manuel Pecellín Lancharro, que actuó además como presentador y coordinador de la mesa. Para cerrar los actos del sábado, tuvo lugar un recital poético en el patio del Palacio Obispo Solís, en el que también puse mi granito de arena con la lectura de diversos poemas pertenecientes a Las erratas de la existencia y algunos inéditos. 


Reproduzco a continuación el texto completo de mi ponencia, crónica sentimental del ambiente literario de Extremadura desde los años ochenta del pasado siglo. 

 

EXTREMADURA Y SU LITERATURA

Miajadas, 21 de mayo de 2022

 

I. Transcurre la palabra como una secuencia de fotogramas. La literatura se hace imágenes, remolino de renglones entrelazados que convergen sobre las páginas de un libro. Como un filme, me devuelve al alba de este oficio, en la lejana proximidad de los primeros años ochenta del pasado siglo, cuando Extremadura comenzaba a construir la conciencia de su ser literario. Muchos éramos entonces universitarios, aprendices de poetas, hilvanábamos versos a bordo de fanzines y fotocopias. Lo que sabíamos de quienes nos habían precedido estaba esculpido en estrofas galanianas, en las novelas, contemporáneas del naturalismo, del villanovense Felipe Trigo. Recitábamos de corrido los poemas de Espronceda y descubríamos que, entre tantos nombres masculinos, brillaba con luz propia la figura de Carolina Coronado, con su postromanticismo y su compromiso, mujer adelantada a su tiempo. De todos ellos bebimos en aquellos años de crecimiento personal, cuando esa joven Extremadura que acaba de estrenar su autonomía ya se postulaba, pujante faro, en los caminos de las letras, surcada de prometedoras voces y entusiasmo creador. De lo que pasara durante esos años de la década de mil novecientos ochenta, da fe en gran medida el poeta y profesor Santos Domínguez en su ensayo Memorial de un testigo, donde recuerda la efervescencia literaria de entonces, destacando las figuras de Ángel Campos Pámpano y Ángel Sánchez Pascual, aglutinadores respectivamente en las provincias de Badajoz y Cáceres, de ese flujo de incipientes creadores que comenzaban a hacerse visibles desde los ámbitos universitarios, promoviendo iniciativas como las aulas literarias, los premios, las revistas…

 

Conocí a Ángel Sánchez Pascual cuando regentaba la Institución Cultural “El Brocense” de la Diputación Provincial de Cáceres. Acababa de publicar mi primer libro, una ingenua colección de poemas adolescentes. A mi alrededor, bullía el magnetismo que irradiaba la Facultad de Filosofía y Letras y el magisterio de los inolvidables profesores Rozas y Senabre. Desde Badajoz llegaban los versos de Santiago Castelo, José Antonio Zambrano, Delgado Valhondo, Manuel Pacheco, además de los del propio Ángel Campos, llenos de referencias lusitanas. Tanto teníamos que aprender. Tantos eran los poemas que aguardaban, agazapados en el líquido amniótico del insomnio. Mis primeros escarceos en este territorio fueron fruto de tardes compartidas, de lecturas improvisadas en veladores, de descubrimiento de autores y autoras que, repartidos por todos los rincones de nuestra comunidad, alentaban en quienes, novicios e impúberes, garabateábamos servilletas con el bolígrafo de la inspiración. Imposible relatar todos los capítulos de aquella lenta gestación del verbo. Eso sí, gratitud, mucha gratitud, para cuantos nos abrieron los ojos a este hipnótico universo. Solo recordaré ahora algunos momentos y flashes inolvidables que son ya parte de Extremadura y su literatura. Así, mi primera instantánea me traslada a la casa Capela de Bernardo Víctor Carande, en las proximidades de la localidad pacense de Almendral. Fue una tarde fría de enero, a principios de los noventa, cuando presidía la Asociación de Escritores Extremeños. Aún recuerdo aquella biblioteca, heredada de su padre, su sabiduría infinita y su apoyo. 

 

No demasiado lejos, donde se hermanan las provincias de Cáceres y Badajoz, en la columna vertebral que las comunica, el ya desaparecido restaurante “Kilómetro 40”, servía de marco, a finales de los ochenta, para celebrar la asamblea que daría vida a la “Revista de Extremadura”, empresa auspiciada por el profesor Romano García y que pretendía rescatar la nomenclatura y la filosofía de aquella ilustre publicación de primeros del siglo XX. Acompañé entonces a uno de mis mentores, el poeta y abogado cacereño, Miguel Serrano. También junto a él había compartido mesa y mantel unos años antes con el luego Premio Nobel de Literatura, José Saramago, con motivo del homenaje que se rindió en Cáceres al poeta Fernando Pessoa. Solo unas pocas instantáneas, entre tantos pellizcos de verso y prosa. Todos vivos en el recuerdo, como las sensaciones posteriores a las lecturas, presentaciones de libros, la inquietud y el torbellino de los premios. 

 

II. Con el despertar del nuevo milenio, asistiremos a la madurez de muchos creadores cuyos nombres ya figuraban en las nóminas de aquellas aulas y antologías de finales de siglo. Imprescindibles para la memoria y el conocimiento de la literatura extremeña son obras como Literatura en Extremadura, de Manuel Pecellín Lancharro (3 volúmenes), Abierto al aireAntología consultada de poetas extremeños, coordinada por Ángel Campos y Álvaro Valverde; Antología de jóvenes poetas extremeños en el aula, recopilados por Ángel Sánchez Pascual. La concesión a autores extremeños de premios de gran prestigio nacional como el Loewe, el Gil de Biedma, el Juan Ramón Jiménez, el Adonais, en poesía, por recordar solo unos pocos, vendrá a elevar la categoría de nuestra literatura, comenzando a cotizarse nuestras plumas en editoriales de acreditada solvencia y visibilidad, que harán llegar sus textos a un círculo de lectores que rebasa las fronteras de la Comunidad Autónoma. La diáspora extremeña también dará sus frutos de la mano de novelistas como Luis Landero o Javier Cercas, figuras hoy más que deslumbrantes dentro del panorama literario nacional.  Pero aquí, respirando el aroma de las jaras y al calor de la dehesa, en la cotidianidad de nuestras ciudades, se estaban gestando iniciativas, nuevas formas de interpretar el fenómeno de la literatura. Las tecnologías emergentes, las posibilidades de internet, el interés de los medios y unas mayores facilidades para la difusión constituirán el caldo de cultivo en el que verán la luz editoriales nuevas, se desarrollarán las Ferias del Libro, los eventos culturales en los que el libro y los autores pasarán a ser protagonistas, haciendo posible un mayor contacto y cercanía con los lectores, que se disputarán sus firmas. Junto a las publicaciones promovidas por las administraciones públicas, asociaciones y particulares diseñarán propuestas editoriales de lo más variado. Sorprende así, cómo en la ciudad de Cáceres, por ejemplo, en apenas unos pocos años, hayan surgido una buena cantidad de estas editoriales independientes, que, aun contando con escasos medios, no solo han conseguido sobrevivir sino impulsar publicaciones diversas, permitiendo descubrir obras y autores que acaso de otro modo no hubieran logrado llegar al papel impreso. Baste recordar entre estas iniciativas, las de las Asociaciones Culturales “Letras Cascabeleras”, “Norbanova”, “Ediciones Liliputienses”, especializada en literatura latinoamericana, “TAU editores”, por citar solo algunas, que seguirán la senda de otras anteriores ya consolidadas, como “De la Luna Libros”, “Del Oeste Ediciones” o “Universitas Editorial”. Editoriales y autores tendrán su escaparate en los numerosos eventos y actividades que van a proliferar en estas primeras décadas del nuevo siglo. Pugnarán las ciudades por la organización de la mejor feria del libro y así, desde la madrugadora Trujillo, en marzo, se vestirá la primavera extremeña de versos y de historias en plazas y paseos emblemáticos de nuestra geografía. No faltarán semanas en las que no se programe algún acto relacionado con la literatura. Salones, teatros, bares, serán escenarios para las presentaciones, los recitales, los encuentros con autores.

 

III. Extremadura y su literatura viven un momento dulce. El compromiso de las instituciones, la universidad, las editoriales, con los creadores, está dando frutos con la aparición de nuevas colecciones y eventos en los que nuestras señas de identidad se hacen tangibles. Sirva de muestra la implicación de la Real Academia Extremeña de las Artes y las Letras con la colección Extremadura de la editorial Sial Pigmalión, en la que tuve la satisfacción de ver incluido mi último poemario Las erratas de la existencia, en 2021, después de haber transitado mis versos por las colecciones “Alcazaba”, de la Diputación de Badajoz, “Abezetario”, de la Diputación de Cáceres o “Vincapervinca”, de la Editora Regional de Extremadura. Precisamente, en dicha colección “Abezetario”, aparece publicada en 2013 (letra b), la antología Matriz desposeída Últimas voces de la poesía en Extremadura, preparada por Mario Martín Gijón y Rafael Morales Barba, que podríamos considerar versión actualizada del trabajo de Ángel Campos y Álvaro Valverde, Abierto al aire, de 1984. Entre una y otra antología han transcurrido la friolera de veintinueve años. Los poetas antologados en esta Matriz desposeída no habían nacido cuando aquellos precursores coordinaron esa recopilación pionera, con la que se inauguraba la colección de poesía de la Editora Regional de Extremadura. 

 

A lo largo de todo este tiempo Extremadura ha visto crecer su oferta literaria más allá de la impronta de voces adheridas al tejido de nuestra tierra como las de Gabriel y Galán o Luis Chamizo, aunque sus obras sigan figurando entre las más demandadas. No caeré en la tentación de efectuar ninguna relación de autores o de títulos destacados. Unos y otros se bastan y sobran desde las páginas de sus libros e igualmente, son varios los trabajos coordinados por especialistas en los que se describe el estado actual de la literatura extremeña y se reseñan sus nombres más sobresalientes. Por recordar algunos de estos estudios, el de Miguel Ángel Lama y Luis Sáez Delgado, Literatura en Extremadura Siglo XX, Antología didáctica de textos, que publicara Del Oeste Ediciones en 2003; o los tres volúmenes de Literatura en Extremadura 1984-2009, coordinados también por el profesor Lama y editados por la Editora Regional de Extremadura y Del Oeste Ediciones. Más recientemente, la editorial Sial Pigmalión, dentro de su colección “Extremadura” publicó en 2021, Máscaras de invierno, de Manuel Pecellín, que, con la estructura de un diario, constituye un brillante recorrido por las experiencias de quien es uno de los mejores conocedores del panorama literario de nuestra región. Este encuentro que celebramos, como otros anteriores y los que ya están programados para próximas fechas, en localidades muy diversas, reflejan ese interés creciente por la literatura y las aportaciones de escritores de todo tipo, más o menos conocidos, extremeños y foráneos, pero todos con mucho que decir. Estamos en un momento en el que la lectura se convierte en nuestras vidas en un bien de primera necesidad, imprescindible para el progreso de la sociedad, capaz de hacernos más humanos y solidarios. Extremadura necesita identificarse con sus creadores, sentir como propio su trabajo. Gracias a quienes de una u otra forma contribuyen a hacerlo posible.  

 

                  Jesús María Gómez y Flores, 21 de mayo de 2022. 

domingo, 17 de abril de 2022

Próxima lectura poética en Badajoz

Coincidiendo con el el inicio de la Feria del Libro de Cáceres, que después de estos dos años de paréntesis provocado por la pandemia, regresa a sus fechas y emplazamiento habituales, tendré la satisfacción de recuperar también la actividad literaria más presencial con el recital que el próximo viernes, 22 de abril y bajo el título genérico de Poesía y vida, ofreceré en la querida ciudad de Badajoz, dentro del programa "LdeLírica", del ámbito cultural de El Corte Inglés. Será en el Centro Comercial Conquistadores (sexta planta), a partir de las 20:00 horas, y el evento está coordinado por el poeta Plácido Ramírez. 

Reproduzco a continuación la nota de prensa elaborada al efecto.



El escritor y magistrado Jesús María Gómez y Flores (Cáceres, 1964) ofrecerá un
recital poético en el que hará un recorrido por su obra. Ha seleccionado poemas de
diferentes libros, especialmente de los publicados recientemente, como Las erratas
de la existencia' (2021). Incluirá además poemas inéditos de la nueva obra en la que
está trabajando.

Desde 1988 este autor ha publicado una docena de libros de poesía y ha promovido
diversas iniciativas culturales, entre las que sobresale la Asociación Cultural Ateneo
de Cáceres o la Asociación Cultural Norbanova, con su vertiente editorial. Desde
esta asociación desarrolla una intensa labor de promoción cultural, con iniciativas
como el Aula de la Palabra, de la que es coordinador, o la Revista de Literatura y
Creación Norbania, cuya dirección ostenta.

Jesús María Gómez y Flores no es un autor anclado en un único estilo, le gusta inda-
gar territorios muy diferentes e investigar nuevas posibilidades poéticas. Si en 'Es-
cenarios' (2014) se centra en lugares y espacios, dedicando cada parte del poema
rio a una ciudad, en 'El tacto de lo efímero' ofrece una poesía intimista y personal.
Introduce en algunas de sus obras elementos culturalistas, con referentes artísticos,
musicales y literarios, como en 'La complicidad de los amantes' (2019), mientras
que 'Las erratas de la existencia (2021) es un libro reflexivo con una poesía más
directa y con menos artificios, que aborda problemáticas propias de la sociedad y
el mundo que nos ha tocado vivir.


viernes, 4 de marzo de 2022

Hojas de la memoria: Conferencia y materiales de archivo sobre la Cueva de Maltravieso en Cáceres

El pasado miércoles, 2 de marzo, en la Sala de Conferencias de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno de Cáceres (Palacio de los Golfines de Abajo) y dentro del ciclo "Tribuna del Coleccionismo" organizado por la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, pudimos disfrutar de la magnífica disertación impartida por Alfonso Callejo Carbajo bajo el título "Maltravieso, 70 años de un descubrimiento universal", en la que el ponente, escritor e investigador, ofreció al público asistente, que llenaba el aforo completo de la sala, un recorrido magistralmente documentado con numerosas imágenes y materiales acerca de cómo se produjo, hace setenta años, el descubrimiento de la Cueva de Maltravieso en Cáceres y se reconoció el extraordinario valor de las pinturas rupestres localizadas en su interior por el profesor Carlos Callejo Serrano, padre del conferenciante, quien, consciente de su antigüedad e importancia artística, desarrolló una intensa labor de estudio que contribuyó a dar a conocer esta joya de nuestra historia, imprescindible para saber un poco más sobre los primeros pobladores de estas tierras. 






La Cueva de Maltravieso se encuentra en la zona conocida como "El Calerizo", situada antaño en las afueras de la población de Cáceres y hoy ya integrada en el conjunto urbano. Descubierta fruto de la casualidad, en 1951, en sus paredes se identificaron pinturas cuya antigüedad se ha cifrado entre quince y veinticinco mil años, aunque estudios recientes han planteado la posibilidad de que las manos que en ellas se imprimieron podrían haber sido realizadas  por neandertales hace más de sesenta y seis mil años. Debemos al profesor e investigador Carlos Callejo la puesta en valor de esta capilla del arte prehistórico, a través de estudios como el publicado en 1958, La cueva prehistórica de Maltravieso, junto a Cáceres (Publicaciones de la Biblioteca Pública de la Ciudad), con el que pretendía resaltar la importancia de este descubrimiento y evitar su deterioro y pérdida. En el libro se analiza la situación en ese momento de la Cueva, los restos humanos, zoológicos y fragmentos de cerámicas o útiles que se encontraron en su interior, así como las pinturas, con dibujos y fotografías realizadas por el propio autor. Es un privilegio contar en mi biblioteca con un ejemplar de este estudio que como indicaba su hijo, Carlos Callejo remitió a diversas personas e investigadores, consiguiendo finalmente que fuera reconocida la importancia del hallazgo y la necesidad de su conservación. 

Indagando en los materiales de mi archivo, reproduzco seguidamente varias imágenes relacionadas con la temática de Maltravieso y su descubrimiento. La primera de ellas es una fotografía de la década de 1950 realizada por el estudio de Javier, en Cáceres, donde puede observarse el estado de la zona del Calerizo, no muy lejos del lugar en que fue descubierta la Cueva de Maltravieso. Se trata del solar situado frente al Convento de San Francisco, en el que actualmente se ubica el Hospital San Pedro de Alcántara y demás edificios que conducen hasta la llamada "Huerta del Conde". Más allá se encontraría la cueva, en un terreno que debía ser de características geológicas similares.  


La anterior imagen es una tarjeta postal de la década de 1930 en la que aparece la Sala de Arqueología del Museo de Cáceres, destino posterior de los restos que se descubrieron en el interior de la Cueva. A continuación, fotografía procedente de la guía turística de Cáceres,  del Conde de Canilleros, editada por Editorial Everest en 1970, en la que se aprecia la vitrina expositiva en la que se encontraban los referidos restos y otros objetos prehistóricos. 


En tiempos más recientes, la Cueva de Maltravieso ha continuado despertando el interés de los cacereños y de los investigadores, que no han dejado de estudiarla. A primeros de la década de los 90 del pasado siglo, la Editorial Guadiloba editaba una serie de tarjetas postales con vistas de la ciudad de Cáceres en las que se dedicaban tres de ellas a las pinturas de Maltravieso. Se reproducen a continuación. Posteriormente, un artículo en la revista "Science" puso de nuevo a la cueva en el centro de atención de los estudiosos de la Prehistoria al plantear la tesis de que dichas pinturas hubieran podido ser realizadas por el Hombre de Neandertal, y ser probablemente las más antiguas manifestaciones artísticas conocidas. 





Por último, en la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña pensamos que no podíamos dejar pasar una efeméride como la del 70 aniversario del descubrimiento de la Cueva de Maltravieso sin que dicho acontecimiento quedara recogido en un sello de correos y pudiera tener la oportunidad de circular por todo el mundo a bordo de una carta o una tarjeta postal. Así, en 2021, año del aniversario, decidimos emitir un sello personalizado en el que apareciera una imagen relacionada con la Cueva (las pinturas de las manos), el cual acompañamos con una tarjeta en la que se puede contemplar el aspecto actual del acceso a tan milenario recinto. 



Agradecemos finalmente al conferenciante, Alfonso Callejo, su deferencia hacia nosotros por habernos ofrecido este magnífico recorrido por la historia y los avatares del descubrimiento de la cueva y dedicarnos su libro sobre Maltravieso.


domingo, 20 de febrero de 2022

Hojas de la Memoria: Recuerdos y curiosidades de un colegio centenario

Con motivo de los cien años que ha cumplido el Colegio San Antonio de Padua de Cáceres, traemos a este Blog algunos recuerdos pertenecientes a mi archivo-biblioteca que rescatan la memoria de acontecimientos o personajes vinculados a este reconocido centro educativo, en el que también uno cursó sus estudios durante toda su etapa escolar.  Como se indica en su web, el Colegio tuvo unos orígenes humildes en el número 5 de la Plazuela de Santo Domingo. El 1º de febrero de 1921, Fr. Juan López de Aréchaga, como clase privada se encarga "de la preparación de algunos jóvenes cacereños", tres al principio y pronto otros tres, durante algunos meses en que se estaban acomodando las casas 12 y 14 de la Calle General Margallo. El 1º de octubre de 1921 comienza el primer curso en la calle Margallo, y con él el Colegio, siendo rector el P. Santiago Gorostiza. Se ha cumplido pues en 2021 el primer centenario de este emblemático colegio cacereño regido por la Comunidad de Padres Franciscanos y que ya desde el principio irradió cultura y valores a la juventud de la ciudad.

Tarjeta postal en la que aparece la Comunidad Franciscana del Monasterio de Guadalupe (década de 1920)

A aquellos primeros años se remonta la llamada "Juventud Antoniana de Cáceres", de la que formaron parte muchos jóvenes inspirados por los ideales de San Antonio de Padua, encargándose de organizar numerosas actividades, como la velada Literario-Musical a la que corresponde el siguiente documento y que se celebró en el Salón de Actos del Colegio para conmemorar el segundo aniversario de su restauración, el 12 de diciembre de 1931.


Nacida también en el seno del Colegio, es recordada igualmente la revista "LYCEVM". A ella se refieren los documentos que reproducimos a continuación y que nos devuelven la memoria de uno de los personajes más recordados del Centro, el Padre Fray Antonio Corredor, rector en dos ocasiones, desde 1947 a 1953 y desde 1957 a 1962. Este franciscano, hombre inquieto, profesor, poeta, fue también un grandísimo aficionado a la filatelia. En aquellos tiempos difíciles de la posguerra, había que echar a andar la publicación, cuyo primer número vio la luz en enero de 1941, buscando apoyos donde los hubiera, y sin duda, la publicidad era un recurso al que acudir cuando apenas se disponía de otros medios y solo la ilusión alumbraba una empresa como la que aquel franciscano acababa de poner en marcha. Tal era la finalidad y el propósito del mensaje contenido en la siguiente Tarjeta Postal, que envía el Padre Corredor el 10 de abril de 1943, con membrete del Colegio San Antonio y franqueo de 20 céntimos, pues el remitente se dirige al distribuidor del “Coñac Valdespino”, de Jerez de la Frontera, precisamente para solicitarle que le haga llegar un anuncio de esa casa con el propósito de insertarlo en la revista, y así poder “aumentar sus páginas”. Desconocemos si los responsables de esta casa comercial accedieron a insertar su publicidad en “LYCEVM”, pero lo que sí podemos certificar a la vista de la tarjeta es que ésta se recibió en Jerez el 12 de abril, como consta en el matasellos que figura al dorso y también en la marca que aparece en el anverso, donde igualmente se indica que al menos el Padre Corredor recibió respuesta a su solicitud, la cual se habría producido el 14 de ese mismo mes de abril de 1943.



La revista "LYCEVM" tenía carácter mensual y en ella se comentaba la actualidad del centro, siendo crónica académica, religiosa, deportiva, literaria y también gráfica de los acontecimientos del Colegio. Estaba dirigida, como decíamos, por el Padre Antonio Corredor y se publicó durante 26 años, entre 1941 y 1966. Reproducimos a continuación imagen de la portada correspondiente al mes de febrero de 1947, así como envoltorio de la carta dirigida al Padre Superior del Colegio San Antonio, matasellada en Sevilla, el 8 de septiembre de 1962, con sello de 25 céntimos de la serie dedicada a Zurbarán (Mártir), remitida por los franciscanos de dicha ciudad con impresos y materiales para la revista LYCEUM.



Como decía, la publicidad ocupaba un lugar destacado en la revista y servía para financiar el coste de su edición. Es más que interesante examinar los anuncios que aparecen en sus páginas, de enorme valor para reconstruir el tejido comercial del Cáceres de las décadas de 1940 a 1960, con referencias a negocios, profesionales y establecimientos muy arraigados en la ciudad, muchos de ellos hoy ya desaparecidos.


Constituida en el año 1958, la Cofradía del Stmo. Cristo del Calvario (Cristo de los Estudiantes), surge con el apoyo de un grupo de alumnos y algunos ex-alumnos, ya universitarios que, comandados por Fray Jerónimo Bonilla, fueron sus fundadores, destacando el profesor del colegio, Jesús Asunción, auténtico motor y alma de la joven Cofradía. Su primer mayordomo fue Ángel Álvarez Núñez. Su imagen titular, el Santísimo Cristo del Calvario, de finales del S.XVI, es obra del taller del famoso artista vallisoletano y maestro de la escuela castellana de imaginería Gregorio Fernández y se encuentra en el templo conventual de Santo Domingo. Procesiona en la mañana del Viernes Santo sobre un lecho de claveles rojos. Desfiló por primera vez en la Semana Santa de 1959.


Reseña aparecida en la Guía de Semana Santa correspondiente al año 1960, editada por la Comisión Pro-Semana Santa, cuya portada reproducimos a continuación, así como la de la Guía de 1959, año en que procesionó por primera vez esta Cofradía, tan vinculada al Colegio San Antonio. 



Los años pasaron y apenas había iniciado quien escribe su andadura como alumno en el Colegio, se celebraron sus Bodas de Oro, en 1970, editándose la publicación cuya portada igualmente reproducimos, en la que se recogen diversas crónicas sobre los múltiples actos celebrados con ocasión de esta efeméride. Han pasado cincuenta años más desde entonces. 
























sábado, 8 de enero de 2022

En compañía de Jesús y las erratas de la existencia

Me acaba de llegar, corregida y completa, la magnífica reseña que la profesora de Literatura del Instituto "Hernández Pacheco", de Cáceres, María de la Vega de la Peña del Barco me hizo con motivo de la presentación del libro Las erratas de la existencia, para el acto que tuvo lugar en el Ateneo de Cáceres el 4 de octubre de 2021. Me complace enormemente subirla al Blog para conocimiento general, por cuanto ofrece una visión panorámica de cada una de las secciones del poemario, publicado por Sial Pigmalión en su colección "Extremadura". Sirva también para agradecer a Vega el estupendo trabajo de análisis realizado. 

En compañía de Jesús y las erratas de la existencia

Las erratas de la existencia no es un libro más en la andadura literaria de Jesús María, sino que es la muestra de las preocupaciones que le atenazan en su vivir. El autor, nacido en esta misma ciudad en 1964, es doctor en Derecho, Magistrado que se inició en el mundo literario en sus años universitarios con Esperanza de una amistad. Desde entonces son muchos los libros que lo han alzado y lo alzan como poeta: Escenarios, El tacto de lo efímeroLíneas de Tiempo, La complicidad de los amantes son una muestra de su oficio en la poesía.

En 2007, junto a su esposa, la ilustradora Deli Cornejo, y varias personas comprometidas en la difusión de la cultura, funda la Asociación Cultural Norbanova, con una línea editorial, desde donde desarrolla una intensa labor de promoción de la cultura y de la literatura a través de iniciativas como el “Aula de la Palabra” o la Revista de Literatura y Creación “Norbania”. Al margen de la labor puramente creativa, es coautor del Libro La tarjeta postal en Cáceres1900-1940, junto a María Antonia Fajardo Caldera. En 2015 publica Por adarves y callejas, entre peñas y riscos. Asimismo, colabora en diversas revistas y figura en varias obras corales, como poeta o articulista. En internet, mantiene su blog “Escenarios”.

 

Las erratas de la existencia es un poemario gestado entre los años 2018 y 2019, antes de los tiempos de pandemia. Se divide en cinco apartados “Huida hacia adelante”, “Empeñar las palabras”, “Escuecen los días”, “Isla en el mapa”, “Lágrimas” y una adenda final “La libertad era las perchas desordenadas”. Las citas de autores consagrados, Sartre, Kafka, Camus, Houellebecq abren cada una de las secciones del libro, anticipando las reflexiones que vertebran cada una de ellas y el poemario. Reflexiones que se dirigen a un tú que puede ser un desdoblamiento del yo lírico, o bien las comparte con un lector cómplice, a saber, el paso del tiempo, la enfermedad, la soledad, la muerte, el dolor de vivir… Las erratas de la existencia que no alivian sino el proceso creativo de la escritura “escribir para conjurar la desidia que entumece las muñecas” aunque a veces los versos tampoco sirven.

 

En el primer apartado, “Huida hacia adelante”, aparecen los motivos que ahogan la existencia del poeta y que le provocan la Náusea. Es un presente frío, lleno de miedos, de incertidumbres, un presente sin esperanza. Los estragos del paso del tiempo son inevitables. Solo queda “Enfrentarse a la Náusea. Plantarle cara” porque “cualquier huida hacia delante tendrá los días contados” y “La Nausea seguirá encaneciendo los sentidos/ dejando al descubierto las erratas de la existencia”. 

 

Una cita de El proceso de Kafka encabeza la segunda sección, “Empeñar las palabras” abierta con EL PROCESO, un poema  que se mete en la piel de Josef K ante el absurdo del juicio, que señala a los títeres de la justicia, del teatro del mundo “Jueces, abogados, banqueros, funcionarios, títeres todos” que se encomiendan a una ley que  puede no ajustarse a cada caso, porque  la resolución de un conflicto no es un proceso automático y los títeres se mecen en el vaivén de las incertidumbres en busca de la equidad. Para enfrentarse a esta Náusea solo les queda la escritura, pero “La poesía no es siempre dócil, genera equívocos, enfebrecidas controversias”.

 

“Estos días azules y este sol de la infancia”, último verso de Antonio Machado en el inicio de su viaje definitivo, en Colliure, abre “Escuecen los días”. La muerte nos acecha, nacemos para morir, cada momento vivido es una cuenta atrás por eso “escuecen los días,/ la metástasis campea impune,/ No somos nadie, solo sudor y óxido”. Aquí los poemas están dedicados a dos seres queridos, José Sánchez y Alexandre Lacaze, cuerpos “socavados” por la enfermedad. Desde ellos la muerte mira al poeta que no entiende nada y se interroga sobre lo efímero de la vida, una vez más no encuentra respuestas y siente el dolor de “las súbitas despedidas”, “de las lágrimas” de la pérdida…El sabor de la Náusea regresa para quedarse. Las despedidas son preludio de la soledad, los seres somos una “Isla en el mapa” IV sección del libro que se abre con el poema HIKIKOMORI, personas que deciden no salir de su cuarto, que buscan la soledad extrema, “Eremitas de la modernidad”, que construyen la soledad renunciando a cualquier acto que conlleve la presencia de otro ser humano.  No hay que ser Hikikomori para sentir esta Náusea, pues hay soledades que nacen entre las multitudes “que cruzan los pasos de cebra”, soledades en el seno de la sociedad. La soledad es la enfermedad de este siglo, que socava lentamente al individuo, es origen del extrañamiento, de la ausencia de identidad, de la inexistencia.  No todos pueden soportarla y se lanzan al vacío, hay que evitar esta caída, huir del sabor de esta Náusea, buscar un espacio para la huida hacia la libertad. Ese es el oficio del poeta “Ingeniar lo que se pueda/para sobrevivir a sí mismos”.

Las “Lágrimas” V parte, está formada por una serie de haikus cuyo esquema rígido contrasta con el verso libre utilizado en el resto del libro. En ellos Jesús María sintetiza los motivos de la Náusea que ha ido desgranando a lo largo del poemario, la enfermad “abandonarse/ dejarse colonizar/por las termitas”, la incertidumbre “No se han escrito/ los pulsos del futuro/ Estás desnudo”, la constante búsqueda de respuesta a los interrogantes de la vida “Sigues buscando/ la respuesta a tus dudas/las piedras callan”.

 

Las erratas de la existencia se le ha añadido una Adenda formada por poemas más recientes que intercalan el verso libre y el haiku nuevamente, que reflejan la nueva realidad en la que vivimos, en la que “Se impone aprender a leer de forma diferente cada verso” para reflexionar sobre dónde podría encontrarse la libertad.

 

Casi todo el poemario está escrito en segunda persona del singular, es un Tú poderoso, predominante, maduro, que controla el poema  en sus diversas formas “Tu sitio está en el microcosmos del escritorio”, “Te sigue contrariando la apnea…”, “has perdido la oportunidad para abolir la cruel… ”puede que  este Tú  sea  un diálogo íntimo consigo mismo, quizá sea un  distanciamiento del yo, quizá se dirija  a otro TÚ,  sea quien sea, el poema se convierte en un acto de comunicación, en un intento de paliar la soledad, como si fuera una conversación con un lector  con el que se  identifica y en un momento dado el  Tú se convierte en Nosotros “Seguimos santificando el alcohol, quemándonos a lo bonzo” porque quizá compartan el sabor de esa Náusea , las pérdidas y desilusiones, los sueños rotos.

 

Llama la atención el poder sugestivo de las imágenes: “tienes la sensación de que el calendario es tu enemigo“, “Retornarán los lunes con su vómito/de rutina”, “..Otra vez el día de la marmota” en una alusión al tiempo circular, o “La vida es un ovillo de tiempo”, referencia clásica a las parcas bordando los acontecimientos vividos y por vivir, o el mundo es un teatro en el que somos títeres, ”figurantes de una distopía”.

 

Como ya dijimos, estamos ante un libro que recoge los asuntos que le preocupan al hombre actual, al poeta: la soledad, la muerte, el paso del tiempo,  el destino…tópicos que han sobrevivido y sobreviven entre los  mejores versos, tópicos que no pierden su valor, que no son erosionados por la soledad ni por la enfermedad ni por  el paso del tiempo, que se cuelan por las  ventanillas de nuestro  día a día y se hacen visibles, convenientes y refuerzan su valor con el paso del tiempo, sobre todo en estos momentos de pandemia. Una vez más se demuestra que el poeta es un visionario y que el poema tiene un valor más allá del momento en que se escribe.


María de la Vega de la Peña del Barco

Profesora de Literatura del IES "Hernández Pacheco". Cáceres

 

 

domingo, 2 de enero de 2022

Reflexiones desde mi biblioteca para comenzar el año

Tarde de Año Nuevo reorganizando la biblioteca. Los meses que han quedado atrás han sido pródigos en lecturas y hallazgos literarios. Me han devuelto el interés -nunca abandonado- por los clásicos, por sus formas, contenidos y recursos. Al ir disponiendo cada volumen en los distintos anaqueles, parece posible reconstruir los fotogramas de este año ya caduco que, como aquellos, ha pasado a formar parte de nuestro particular archivo. Dos mil veintiuno ha sido el año en que vio la luz mi poemario Las erratas de la existencia y ahora, cuando ya trabajo en un nuevo proyecto, saboreo aún el dulce elixir de esas páginas, vertidas a la imprenta de la mano de Sial Pigmalión y que protagonizaron momentos inolvidables vividos a lo largo de este último semestre. Espero seguir disfrutando con el libro en el nuevo calendario recién abierto, tener la oportunidad de leer y compartir sus poemas, hacerlos llegar a un número mayor de lectores. Hacer balance de cuantos títulos me acompañaron durante el año que acabamos de despedir se antoja ardua tarea. Ahora, al sentir su tacto, percibir el olor y la rugosidad del papel, mientras voy colocándolos en los estantes, compruebo lo arriesgado que resulta hacer distingos, seleccionar una u otra voz en la arboleda de las palabras. 

Después de casi dos años bajo el estigma de la pandemia, continúan vigentes las referencias que sostienen los pilares de mi escritura, la justificación del verso como respuesta frente a los aguijones de la realidad, método infalible para asimilar lo que nos rodea y vestirlo con nuestros propios ropajes.  He leído mucho a Camus en estos meses. Sus zarpazos de lucidez condensados en unas pocas frases, pensamientos a la medida del mundo y la desconfianza del ser humano. El gran problema de la vida consiste en saber cómo pasar entre los hombres, nos dice el gran autor francés, y cuánta razón le asiste. Veo entonces hasta qué punto tenían sentido aquellos poemas que escribí sobre la existencia y la libertad.  En un tiempo en el que todo parece sometido a los vaivenes del azar, donde la sorpresa es no sorprenderse por algo, la literatura deviene bálsamo que degustar sorbo a sorbo, sin caer en la tentación del espejo. 

Me veo a solas, releyendo en silencio fragmentos de un libro cualquiera. Da igual cuál sea su título o su autor. Nuestra libertad comienza cuando somos capaces de no discriminar ningún texto que llega a nuestras manos. Para mejorar la concentración, elijo a Schubert. Admiro a Camus por su claridad de ideas, por la búsqueda incesante de argumentos para afirmar lo grandioso de la condición humana: Ni siquiera deseo ser un genio, pues bastante me cuesta ya ser un hombre.  

Comienzo este nuevo tiempo con un gran descubrimiento que impulsa a continuar reflexionando en esa misma dirección. Se trata de los cuartetos de Emily Dickinson que acaba de publicar en una edición realmente exquisita la editorial Los libros del zorro rojo. La miniatura incandescente, con selección, traducción y prólogo de María Negroni e imágenes de Lucila Biscione es una delicia para los sentidos pero también para quienes quieran aproximarse a una autora del diecinueve cuya voz resuena absolutamente actual. Como explica María Negroni, estos cuartetos constituyen una curiosidad, "pequeños amuletos, miniaturas incandescentes", que encierran, como los carnets de Camus, certeras dosis de lucidez. Así, cuando nos dice que Fama es el halo que deja / El sabio en su nombre efímero - / El iris no de Occidente / Que tal como viene se va-. 

El relato de las horas es deudor de la imaginación y del esfuerzo que hacemos para hacerla materia táctil. En eso consiste la creación, sea escritura, sea expresión plástica. Todo está inspirado por nuestro deseo de perdurar, de abolir de una u otra forma la certeza de nuestra propia caducidad.