No se puede estirar más el tiempo. Las horas avanzan con su ritmo impenitente e insensible, sometiendo los quehaceres a la férrea dictadura del reloj. Se duele también de ello la escritura de este pobre y descabalado cuaderno de bitácora, registro de andanzas y eventos, recorridos de imágenes y letras. Largos, interminables, los meses de junio y julio, en silencio, abarrotados de fechas cargadas de compromisos y atavíos varios. Entretanto, la vida no da tregua y después de los eventos que jalonaron el transcurso de las últimas semanas, en el horizonte se anuncian ya nuevos retos que afrontar con entusiasmo cuando el verano alcanza su ecuador y con la vista puesta en el tumultuoso panorama que se viene encima durante los cuatro meses finales del año. Sin deshacer las maletas, tras unos días impregnándonos del torrente cultural que siempre derrocha la capital de España, plena de exposiciones, librerías y descubrimientos que engrosarán el acervo de datos y material coleccionista, viajar a Soria para participar en Expoesía, su Feria del Libro enteramente dedicada al verso, era algo que desde hace tiempo quería disfrutar. Las crónicas en redes sociales acerca de este acontecimiento estival en una ciudad que respira poesía, siempre resultaban motivadoras y alimentaban el deseo de compartir esa atmósfera, tan puesta en valor desde hace años. En esta ocasión, con las "Mujeres del 27" como leiv motiv, visitar Soria tendrá además el aliciente de formar parte de ese tejido poético, como integrante de la familia del Grupo Editorial Sial Pigmalión, con el que uno viene publicando sus obras. La editorial estará presente junto a otros prestigiosos sellos en las casetas instaladas en la Alameda de Cervantes, y allí tendré la oportunidad de firmar mis libros y leer mis versos en compañía de grandes amigos y magníficos poetas. Una nueva etapa en la difusión de Umbral de agua y sombra, cuyo recorrido continúa y que espero sirva para incrementar sus lectores, cuando ya aguarda en mis cajones un nuevo poemario de reciente factura. Espero aprender mucho de esta ciudad, tan vinculada a los inmortales Bécquer o Machado, contagiarme de ese embrujo que dio textura a sus inolvidables páginas.
sábado, 1 de agosto de 2026
sábado, 9 de mayo de 2026
Santo Domingo de Silos: Poesía y espiritualidad
Hace ya casi un mes de aquel fin de semana literario y monástico que compartimos en Santo Domingo de Silos. Tenía pendiente una pequeña crónica de lo que fue aquel encuentro, enriquecedor en todos los sentidos, del que nacieron nuevas amistades y contactos de letras, pero también la impronta de un lugar y una experiencia que no serán indiferentes a los escritos que uno pueda acometer en el futuro. Si algo se respiraba en medio de la campiña burgalesa, franqueado el Desfiladero de La Yecla, era silencio, un silencio acaso solo turbado por las nubes de tormenta que descargaron durante la tarde del sábado. Y el olor, el pétreo aroma del románico, desparramándose por el claustro, junto al enhiesto ciprés que inmortalizara el poeta Gerardo Diego y cuya llama parece elevarse, como las voces de los monjes, hacia los inescrutables dominios de la divinidad. En esa atmósfera de mística quietud, resultaba fácil hablar con el lenguaje de la poesía, compartir versos y dejarse llevar por una forma de entender la vida ajena y tan distinta a la que concebimos como propia de nuestra cotidianidad. Mucho se recordó a quien fuera alma mater de estos encuentros, el Padre Bernardo, fallecido apenas unos meses antes y a quien se le tributaron diversos homenajes. No llegué a conocerle, pues era mi primera vez en Silos, pero debió ser un tipo de esos que dejan huella por su empatía, por su compromiso, por su mixtura de hombre de Dios y hombre de letras. Estoy seguro de que él no quiso perderse esta cita y agradeció desde la eternidad todas estas muestras de cariño.
Apenas una tarde, la del viernes, mañana y tarde del sábado y mañana del domingo, dieron para mucho y a la vez, supieron a poco. Creo escuchar todavía el eco del canto de los monjes al oficiar las Vísperas, mientras el crepúsculo se cuela por los intersticios de aquellas milenarias piedras. Uno siente la piel de gallina y cierra los ojos. Pero en estas jornadas, la palabra, el verbo poético fueron los verdaderos protagonistas. Muchos y magníficos poetas, con su propia manera de entender los entresijos de la lírica. Cualquiera de ellos hubiera merecido los premios que como colofón del encuentro se hicieron públicos en las primeras horas del domingo. Un privilegio recibir ex aequo ese galardón con el poeta y profesor Rafael Rodríguez-Ponga Salamanca, sin olvidar los accésits que se otorgaron a las escritoras Montserrat Doucet y María del Carmen Aranda. Seguro que el Padre Bernardo también tuvo algo que ver y que el jurado, presidido por el catedrático Francisco Gutiérrez Carbajo, recibió de algún modo su inspiración e influencia.
Ojalá pueda volver a Silos el próximo año. Y ojalá que podamos organizar en Cáceres unas jornadas como estas, con un formato parecido. Espacios de abolengo no le faltan. Y motivos tampoco, pues no en vano, la ciudad celebrará pronto sus cuarenta años como Patrimonio de la Humanidad. Ahí lo dejo. De momento, vaya mi agradecimiento a cuantos hicieron posible esta convivencia literaria, en especial a Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión y al abad del monasterio, el Padre Lorenzo Maté, por la gran hospitalidad dispensada a este grupo de apasionados por las letras.
miércoles, 8 de abril de 2026
Próxima conferencia: "Tras las huellas de México en Cáceres: Testimonios y memoria compartida"
Un año más, la Asociación de amigos del Centro de Cirugía de Mínima Invasión "Jesús Usón", ASCEMI, de Cáceres, me invita a ofrecer una conferencia dentro de su programa de actividades culturales. Con todo mi agradecimiento, espero que el tema elegido en esta ocasión sea también del agrado y buena acogida que tuvieron las anteriores. Fruto de la experiencia vivida en tierras de México, y retomando el contenido de la conferencia que ya tuve oportunidad de impartir en la ciudad de Guadalajara (Jalisco) el 1 de diciembre de 2025, dentro del I Encuentro Internacional de Escritores, es el turno ahora de Cáceres, pues nuestra ciudad tiene más vínculos con México y la cultura mexicana de lo que comúnmente es conocido por sus ciudadanos. Más allá de albergar en su casco histórico un palacio con el nombre de Palacio de Moctezuma, la ciudad comparte con México importantes lazos que van desde los frutos del mestizaje hasta la presencia de elementos mexicanos en sus calles, en su estatuaria, en su arquitectura y la ornamentación de sus edificios, en sus símbolos religiosos y sus tradiciones, e incluso en la vida diaria y el tejido comercial o de servicios. La fraternidad entre Cáceres y México es, por encima de todo, un modelo de convivencia y de asimilación de culturas, que ha enriquecido a las sociedades de las dos orillas del Atlántico. Esta conferencia servirá para poner de manifiesto este legado, a través de datos e información histórico-artística, con el apoyo de un abundante elenco de elementos visuales que acercarán al espectador esta perspectiva no habitualmente conocida de nuestra ciudad.
Será el próximo lunes, 13 de abril, a partir de las 19:30 horas en el Salón de Actos de Cajalmendralejo (Casa de los Málaga), en Avenida de España.
domingo, 22 de marzo de 2026
PUERTA ABIERTA A LA ESPERANZA: Presentamos "Umbral de agua y sombra"
Con gran ilusión Umbral de agua y sombra comienza esta semana una gira de presentaciones que le llevarán por diversos puntos de la Comunidad de Extremadura, así como allende sus fronteras, con un único propósito, dar visibilidad a la poesía y compartir con los lectores toda la experiencia de reflexión y búsqueda de la autenticidad que uno ha querido encerrar entre los versos de este libro. En unos tiempos tan convulsos y apegados al culto de lo material, la idea de renacer a la esperanza, interrogarse sobre el sentido de la existencia y confiar en que hay algo más, está presente en estos poemas y a través de ellos se pretende implicar al lector en una experiencia trascendente. Lo intentaremos en estas próximas jornadas que albergarán la puesta de largo de este libro, con la ayuda de buenos amigos e intérpretes de la poesía, que crearán el ambiente adecuado mediante un diálogo previo, dando paso luego a la proclamación del mensaje poético por parte del autor. "Ecos de agua en el puente" es el título que me ha parecido más consecuente con las imágenes plásticas (cuadro de la cubierta del libro) y los textos del interior. La selección de ellos, con especial énfasis en la lectura de haikús y tankas, formatos tomados de la tradición japonesa y oriental, completarán el contenido de los actos, armonizada su cadencia con el sonido de los crótalos y los cuencos tibetanos, que junto con las velas, conseguirán transportar al espectador a esa dimensión despojada de servidumbres que los textos pretenden evocar.
Será la primera cita el próximo jueves, 26 de marzo, a partir de las 20:30 horas, en la Biblioteca Municipal de Villanueva de la Serena, donde estaré acompañado del escritor Antonio Reseco.
A la espera de otras presentaciones, probablemente en las localidades de Plasencia y Zafra, sin concretar, Umbral de agua y sombra estará presente en la Feria del Libro de Madrid, durante el próximo mes de junio, donde firmaré ejemplares en la caseta del Grupo Editorial Sial Pigmalión, en fecha que se anunciará en breve, con la posibilidad de algún evento de lectura poética en donde se determine.
En todo caso, ninguna de estas presentaciones podrá repetir la deliciosa velada que vivimos en diciembre de 2025, cuando el libro se presentó en el Palacio de la Isla de Cáceres, con la intervención de la actriz y monitora de yoga Amelia David, quien supo inducir al público a un verdadero trance. haciéndole partícipe desde la serenidad del mensaje de la obra.
domingo, 8 de marzo de 2026
Lo que los poetas escriben sobre poesía y literatura
La reflexión sobre uno mismo como creador y como espectador santificado con el don de la palabra han sido siempre materia recurrente en el ámbito de la escritura. El acto en sí de escribir, pero también la indagación del sentimiento, del impulso que lleva a ello y su comprensión como parte de esa realidad peculiar que caracteriza al que escribe. En palabras de Alonso Guerrero, "el mundo nace en ti, lo inician tus palabras poniendo nombres a lo desconocido, y morirá contigo". Sea como ficción o como diálogo interior, el discurso sobre la literatura y lo que tiene de vital y vertebrador de la propia existencia ha iluminado y continúa haciéndolo, páginas que, si en un primer momento, ayudarán a comprender e interpretar el pensamiento del autor, se habrán de revelar luego como territorios proclives al aprendizaje y el conocimiento en sus distintos campos. Particularmente, la poesía se erige en tema que, yendo más allá del verso, aunque sin prescindir de éste, ha colonizado las reflexiones de quienes la convirtieron en su forma de expresión y de relación con el mundo. Ramón Pérez Parejo, en su trabajo sobre la metapoesía y la ficción aplicadas a las generaciones de los 50 hasta los "Novísimos", describe esa metapoesía como aquella "que se tiene a sí misma como objeto o asunto, que habla de sí, interrogándose, mirándose al espejo". Y es que, ciertamente, la búsqueda de respuestas sobre el sentido de la creación poética y todo lo que significa, hasta qué punto llega a modular la aventura existencial del autor, es algo así como un traje, un abanico de recursos presentes no solo en el manejo del lenguaje sino también en el modo con el que el poeta contempla cuanto le rodea.
En su deliciosa obra El buen lugar, el poeta Basilio Sánchez, citando al rumano Mircea Cartarescu transcribe: "ser un poeta de verdad, y no solo alguien que compone versos, supone ser capaz de ver la vida como un todo y como si la descubrieras por primera vez". Todo este libro es una intensa y cautivadora reflexión sobre la esencia de la poesía, el fruto de las lecturas del autor y su compromiso con la belleza y la creación. En sí mismos, los parágrafos que lo componen son ya poesía, pues el poeta no puede desprenderse de lo que es ni de la arquitectura que emplea para transmitir su mensaje. "La escritura aprovisiona de migas los comederos de los pájaros", esto es, poesía para describir la poesía, necesidad que se torna en urgencia para quien la toma como antídoto frente al tedio de la cotidianidad. Para Efi Cubero, el poeta goza de la condición del extraño, y en consecuencia, "carga al hombro su mundo, su lenguaje / ese fuego solar sobre los ojos / con que impregna la vida". Quizá sea así y que el escritor, el poeta, no esté hecho de la misma piel que el resto de sus semejantes. En el libro La muerte y su antídoto, Alonso Guerrero le dice al escritor: "Tú eres animal que crea, habitado de animales que te destruyen. Vives en una celda y duermes con los ojos abiertos, porque las estrellas fijas del cielo se pasan las noches aporreando tus párpados", y le exhorta para que se mantenga en alerta, custodio de la intimidad que ha sabido construir. ¿Será cierto, como decía Pessoa, que el poeta es un fingidor?
No es infrecuente tampoco que este género de reflexiones adopten la estructura de diario, que se mezclen con experiencias y anecdotarios diversos. Es el caso de obras como Cuidados paliativos, de José A. Llera, selecto compendio de comentarios que abarcan las más variopintas temáticas, aunque en su mayor parte impregnadas con el denominador común de la literatura. Algo similar, pero en un contexto bien distinto, el relato de la cuarentena de Jordi Doce en La vida en suspenso, nos traslada a los días del confinamiento de hace ya seis años, haciendo de la lectura y de la lenta digestión del tiempo su tabla de salvación en aquellas horas de forzoso encierro.
En realidad, todo este recorrido por las páginas que diversos autores han dedicado a descorrer el velo de su particular universo creativo se me hace necesario tras escuchar, el pasado viernes, al poeta y médico belga Yves Namur, con motivo de la presentación de su libro Ser solo esto, magistralmente introducido por los escritores Emilia Oliva y Dionisio López, en edición trilingüe (francés, español, portugués) realizada por la misma Emilia Oliva y el traductor y editor Carlos Ramos. Las sucesivas preguntas que Namur se hace y que en realidad, son interrogantes que plantea al lector, con el que pretende mantener una interlocución epistolar, transportan nuevamente al dominio de la escritura en soledad, la que aquí el poeta aspira a descubrir en la lengua de los pájaros, de todos aquellos que han pasado ante sus ojos y que condensan las cualidades y el sentido del tiempo que transcurre, la explicación de la sístole y la diástole, en último término, de la utilidad de la poesía. Al igual que los otros autores que venimos comentando, Namur concibe su testimonio como relato que discurre paralelo a la propia trayectoria vital, al hecho de nacer, en cuanto huella que el ser humano deja y que "solo las aves de paso leerán y comprenderán sin demasiada dificultad", "no ser realmente más que eso". No le falta razón al escritor belga en su reflexión sobre lo que significa estar vivo, sobre lo quedará de nosotros, lo que sienten los pájaros que contemplan nuestro silencio. Al final, todo se reduce a la memoria, y así, nos dice: "La memoria es lo que muere todos los días a nuestro lado. Es también un poco de nosotros lo que muere a cada instante cuando cruzamos la calle o el jardín".
BIBLIOGRAFÍA. OBRAS CONSULTADAS
- Guerrero, Alonso (2004). La muerte y su antídoto. De la luna libros.
- Cubero, Efi (2013). Condición del extraño. La Isla de Siltolá.
- Llera, José Antonio (2017). Cuidados paliativos (diarios). Pepitas.
- Doce, Jordi (2020). La vida en suspenso. Diario del confinamiento. Fórcola.
- Pérez Parejo, Ramón (2007). Metapoesía y ficción: Claves de una renovación poética (Generación de los 50-Novísimos). Visor Libros.
- Sánchez, Basilio (2025). El buen lugar. Pre-Textos.
- Namur, Yves (2025). Ser apenas isto. Ser solo esto. N´être que ça. Traductores: Emilia Oliva y Carlos Ramos. Ediciones Fantasma.
domingo, 8 de febrero de 2026
Lugares machadianos. Crónica y recorrido en imágenes a través de las tarjetas postales
La próxima presentación del libro Antonio Machado, soñador de caminos, mediado ya este mes de febrero, lluvioso como no se recuerda otro, transcurridos ya ciento cincuenta años desde el nacimiento del poeta, evoca el recuerdo de aquellos lugares y tiempos que sirvieron de escenarios en su vida nómada y no exenta de pocas tribulaciones. De todo ello nos habla el escritor Hilario Jiménez Gómez en esta obra, publicada por el Grupo Editorial Sial Pigmalión, que inaugura una nueva colección dedicada precisamente al poeta sevillano, cuyo itinerario por los caminos de España nos ha dejado la herencia indeleble de su poesía, que tantos años después continuamos admirando y recitando.
Se hace camino al andar, y esas andanzas comienzan en julio de 1875 en la ciudad de Sevilla, entre patios y fuentes, con el eco de las campanas de la Giralda, la brisa marinera del Guadalquivir y el olor a azahar. La Sevilla de los Machado, a caballo de los dos siglos, impregnó su pluma de elementos tradicionales, símbolos y personajes de la España popular, y en Antonio, eco lejano de su niñez, icono de nostalgia siempre presente en sus recuerdos. Las imágenes que siguen, procedentes de tarjetas postales circuladas durante los primeros años del siglo XX, nos trasladan a ese ambiente que debió ser el de aquellos años de la juventud del poeta, a quien podemos imaginar en su casa del Palacio de las Dueñas, de patio muy similar al de la también sevillana Casa de Pilatos (que aparece en la postal), o recorriendo en silencio las veredas y los jardines del Parque de María Luisa.
De allí, el caminante habría de recalar en las orillas del Duero, tránsito de Andalucía hasta la sobriedad de Castilla, hasta la Soria que habría de marcarle para toda su vida. No podía faltar en este homenaje a D. Antonio Machado el rescate de unas cuantas tarjetas postales recién incorporadas a mi archivo y contemporáneas de la estancia del poeta en la ciudad soriana, cuyos ambientes y enclaves son los que éste compartió con su amada Leonor, con quien contrajo matrimonio en 1909. Como si de un viaje en el tiempo se tratara, estas imágenes nos devuelven la visión de aquella pequeña población castellana, con sus corrillos bajo los soportales o las gentes del mercado, las riberas del Duero, ese río que, como canta el poeta, "corre, terso y mudo, mansamente", junto a los álamos del camino, "entre San Polo y San Saturio". Las fotografías que ilustran estas tarjetas fueron realizadas por el artista soriano Aurelio Rioja de Pablo (1888-1948), polifacético personaje que tuvo su estudio precisamente en los soportales de El Collado, que aparecen en una de estas tarjetas y que sería frecuentado por otros artistas, pintores y poetas. Conoció a García Lorca, por su común afición a la música, trasladándose a Madrid en 1919, donde continuó frecuentando a personajes muy vinculados a la cultura de la época, a quienes habría de retratar, como Gerardo Diego, Ramón y Cajal, Concha Espina, etc. Estas fotografías de Soria debieron tomarse entre 1910 y 1919 y forman parte de una colección que fue enviada por el presidente de la Comisión de Monumentos D. Teodoro Ramírez Rojas al General Jefe de Estado Mayor de la 5ª Región, D. Julio Ardanaz, el 13 de junio de 1919, según los datos de que dispongo, facilitados por mi compañera y amiga Dña. Fátima Sainz Gutiérrez, de cuya familia proceden estas tarjetas.
Y por fin, Barcelona como puerta de salida hacia el exilio, hacia Colliure, donde habría de permanecer ya para siempre, en compañía de su madre, Ana Ruiz, descansando bajo la lápida de su pequeño camposanto.
ANTONIO MACHADO, 1939
(Estos días azules y este sol de la infancia)
El poeta dejó atrás su patria, un número más entre la turba.
Nada tenía que demostrar, todo estaba dicho, todo escrito.
Solo el hombre, con la faz borrosa y los zapatos desconchados.
El poeta cruzó a paso lento, componiendo su estrofa
de pesares y campos ateridos, no era ya dueño de sus pies,
tampoco de la tierra que acogía sus trémulas pisadas.
Por delante, columnas de almas a la deriva le escoltaban
en silencio, con la complicidad del mar, materno y triste.
(poema incluido en mi libro Las erratas de la existencia, Sial Pigmalión, 2021)
domingo, 25 de enero de 2026
Lecturas mexicanas: Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Elena Poniatowska, Octavio Paz...
Continúo rescatando experiencias y aprendizajes de mi viaje a tierras mexicanas, el pasado otoño. Sea ahora el momento de la literatura. Poniatowska, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco..., por mencionar solo algunos nombres que han merecido mi atención o han supuesto un afortunado descubrimiento. Tras releer, hace unos meses, la sorprendente y onírica Pedro Páramo, de Juan Rulfo, e incluso contrastar la palabra con la imagen a través de la versión cinematográfica dirigida por Rodrigo Prieto (2024), al indicárseme que iba a participar en una mesa redonda sobre la figura de Alfonso Reyes, del que no conocía prácticamente nada, mis tareas lectoras me llevaron a detenerme en su persona y su obra, muy especialmente en los años que estuvo exiliado en España. Descubrí entonces la grandísima relevancia de su legado intelectual, su carácter de figura transversal dentro de las literaturas hispánicas, algo que me fue confirmado con creces al visitar la llamada Capilla Alfonsina, en Ciudad de México y escuchar las ponencias de especialistas como la escritora Beatriz Saavedra Gastélum.



























