domingo, 5 de julio de 2015

"El sitio de los libros". Festival de Poesía de Ediciones Vitruvio, Café Comercial, Madrid, 3 de julio de 2015

No había vuelto a pisar Madrid desde el mes de febrero, cuando en un invierno avejentado, pero todavía incólume, me subía por primera vez al estrado de "La Planta de Arriba" del Café Comercial, el histórico establecimiento que sigue fiel a la tradición de aquellos cafés de ese Madrid a caballo de los siglos XIX y XX, con su puerta giratoria de cristal y sus camareros uniformados. Detrás de sus ventanales, compartíamos entonces mesa y mantel, pero sobre todo, esa complicidad que nace de la palabra y el verso, con amigos escritores como Rafael Soler o Vicente Rodríguez, mientras afuera, iba fraguándose la tarde con el trasiego de los viandantes y la marea de los vehículos en torno a la Glorieta de Bilbao y sus calles adyacentes. Había un algo de inquietud, un temblor en los dedos, la aceleración al hablar de quien aguarda una travesía por territorio desconocido. De aquella presentación de "Escenarios" han sobrevivido muchas cosas... Emocionante fue comprobar el calor y el apoyo de personas que en tan poco tiempo han pasado a formar parte de un imaginario propio,  ofreciendo su bagaje de amistad y su saber literario al margen de la distancia puramente kilómetrica entre nuestras ciudades.  



Se antojaba julio caluroso, opuesto en todo a esa cita de finales del invierno. En un Madrid bullicioso, tapizado de banderas arco iris, una nueva convocatoria marcada por el signo de la poesía, en un Café Comercial abierto a voces procedentes de toda la geografía española. "Escenarios" era ahora mi billete para participar en esa peculiar reunión de autores con el denominador común de haber publicado algún libro en Ediciones Vitruvio en este último año. Reencontrarse con Pablo Méndez, Antonio Daganzo, Rafael Soler..., conocer a quienes había visto en las páginas de la editorial presentar sus obras y cuyos nombres me eran familiares.  

Pablo Méndez

No era fácil organizar un acto al que había convocados tantos poetas. Tal vez residía el secreto en dejarse llevar, que fueran subiendo sin solución de continuidad y aportasen cada uno la esencia de su tinte literario a través de unos pocos versos, un solo poema quizá, complicada elección sin duda cuando se trata de presentarse ante un auditorio tan variado. Estilos, formas de leer, entonaciones diferentes, temáticas que revelaban la multiplicidad de la poesía, nunca repetida, de la que cada autor o autora son dueños y alfareros, siempre original y sugerente. Poesía venida del otro lado del Atlántico, como la de los chilenos Virgilio Rodríguez o Sergio Macías, conmovedora y fresca, la de Dámaso Alonso, en la voz de Luis Rosales Fouz, hijo del inolvidable Luis Rosales, llena de experiencias e imágenes libres del yugo del tiempo. Poesía Horizontal, la de Félix Jiménez, o las Luces de invierno de Raquel de Marichalar, por recordar solo algunos ejemplos. 

Virgilio Rodríguez
Sergio Macías
 Luis Rosales
 Raquel de Marichalar

Félix Jiménez

Y la mirada atenta, el magisterio del Premio Cervantes Jorge Edwards, también chileno, a unos pocos metros de donde se encontraba uno aguardando su turno, nervioso, indeciso, pasando con viva incertidumbre las hojas de "Escenarios" en la búsqueda del poema más adecuado, -no demasiado largo-, pero con mensaje, capaz de conectar con los presentes. Tarea onerosa. ¿Y no sería mejor adelantar algún verso inédito?, alguien dijo que "Los libros publicados no existen". Razón tenía sin embargo la ilustradora que sentada junto a mí en los estrechos veladores, en una sala atestada de público, escuchaba y escuchaba, al tiempo que tomaba apuntes, imágenes y versos, nombres, siluetas de una tarde contagiada con el gen de la creatividad. Tu sitio, -me dice-, es "el sitio de los libros",  /con su acopio de cuartillas descabaladas y letras insurrectas/, ese /lugar libre de arrugas y medias verdades/, /grato desde antiguo al arrojo de los suicidas/. 

En primer plano, el Premio Cervantes Jorge Edwards


Apuntes, impresiones de una tarde de poesía, construidas "in situ" a golpe de verso, a fuego lento, al vuelo, con el derroche de palabras y voces.  No están todos los que por allí pasaron, como tampoco en esta breve reseña, pero sí son sus sentimientos y certezas poéticas. 

Apuntes de Cuaderno de la artista plástica e ilustradora cacereña Deli Cornejo


"Escenarios"

Vino luego Santa Teresa de Jesús con su inmortal voz de mujer, poética y reflexiva, las mujeres turcas de Ana Ares, la presencia inquieta de Gloria Fuertes revoloteando entre las sílabas...

Lectura de poemas de Santa Teresa
Ana Ares

Con tanta poesía, las sensaciones son equívocas. El tiempo pasa y ya se adivinan las primeras luces en las farolas de la Glorieta de Bilbao. La personalidad de los autores continúa dando vida a una tarde que aún resiste los últimos envites. Ramón Hernández, José Elgarresta, David Minayo, Felisa Torrego, Carmen Niño... 

José Elgarresta
 David Minayo
 Ramón Hernández

Y quedará todavía tiempo para impregnarnos de los versos de Fernando López Guisado y su "Rocío para Drácula", o para que Rafael Soler nos facilite las claves "Para comer un dulce a oscuras"

Fernando López Guisado
Rafael Soler

Mientras, afuera, en la calle, el gentío inabarcable, holograma de una ciudad multicolor, levando anclas más allá del diluvio y las cordilleras. 


Despedida, bajo la atenta mirada de Pablo Méndez y Antonio Daganzo, artífices del evento. 



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