sábado, 19 de octubre de 2013

Mujeres que son un ejemplo de vida

Hoy, 19 de octubre, como todos los años, se celebra el "Día mundial contra el cáncer de mama", una jornada que pretende sensibilizar a la sociedad frente a esta enfermedad que con el tiempo se ha ido haciendo cada vez más presente en nuestra vida cotidiana, pero también más vulnerable y vencible. En mi entorno, la realidad de esa palabra,

 "...capaz por sí sola de hacer el silencio, 
de embarrar la saliva"

se ha hecho patente en varias ocasiones con toda la incertidumbre que arrastra tras de sí, sembrando de dudas nuestro pequeño universo, poniendo diques al mar. Hace años, hablar de "cáncer", removía al instante las más profundas hebras del espíritu, alentaba un horizonte de agujas y desencuentros, donde los peores escenarios se veían como posibles. La frialdad del diagnóstico, el rostro invertebrado del médico, hacían el resto. Desgraciadamente, aunque las cosas han cambiado mucho, ese pánico no ha acabado de abandonarnos, pues no todos los cánceres son iguales, ni tampoco comparables las reacciones que frente a ellos experimentan las personas que los padecen. 

El instinto insatisfecho del cangrejo
no sabe de abluciones ni escapularios,
adentro de los tejidos
huésped inopinado se engasta
a cada sorbo de aire,
calladamente progresando.

En la vertical del asedio,
nada es seguro,
acecha el peligro
detrás de los estores,
ganglio centinela.

del libro "A Contracorriente", Editora Regional de Extremadura, 2009. 

El tiempo me ha hecho ver las cosas sin embargo de distinto modo. Las personas muy próximas que atravesaron este cúmulo de descosidos, que se embarcaron en ese difícil itinerario hacia adelante, salieron victoriosas. En la lucha contra ese enemigo silencioso e invisible, éste hubo de retirarse más allá de sus fronteras. 
¡Qué admiración la que me suscitan estas mujeres aguerridas y dispuestas a todo,  a las que el lógico sentimiento de temor ha hecho más fuertes!
 Para mí son un ejemplo, -y cada día me miro en una de ellas-, tratando de absorber a bocanadas ese empuje, esa entereza que muchos necesitamos para enfrentarnos a las adversidades. 
Una jornada como ésta debe servir para enseñarnos que no hay lugar para el desaliento, que la esperanza está muy por encima de aquel desconcierto inicial que la noticia de un diagnóstico como éste lleva consigo. Las mujeres que conozco que han pasado por esto me han dado una lección de confianza, de saber estar, que todos deberíamos aprender. 
Ellas siguen ahí, plantando cara a la vida, son felices, y hacen felices a los que les rodean. 









1 comentario:

  1. Un gran acierto acordarte de estas jornadas en tu blog;. estoy con ellas y con ellos, los que luchan contra esta enfermedad y me remito a lo que pones en tus últimas líneas.¡¡¡¡¡¡¡¡

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