domingo, 7 de agosto de 2016

Postureo literario con "El tacto de lo efímero"

De vuelta a los Escenarios. O tal vez nunca los abandoné del todo. Esta vez he seguido la senda de las palabras hasta confundirme con la atmósfera de aquellos lugares en las que se pronunciaron. Huelen de distinto modo las estancias donde vivió un poeta, poco importa que hayan transcurrido doscientos años o más desde su partida. 


Leyendo "El tacto de lo efímero" en el escritorio 
de la casa de John Keats


Exterior de la casa de John Keats


"El tacto de lo efímero", lectura recomendada


Escritorio de la casa de John Keats

Algo sobrevive de su respiración entrecortada, la impronta de sus dedos continúa impresa en las páginas de los viejos cuadernos, su mensaje permanece tan actual como cuando vieron la luz estas primeras ediciones que ahora se conservan tras el cristal de las vitrinas. 


Primeras ediciones de poetas de la época

La palabra de uno es como un intruso en estos santuarios del recuerdo. Aunque se te invite a sentarte y leer, susurrar más bien unos cuentos versos desperdigados junto a una vieja chimenea extinta. Mirar alrededor y comprobar que no hay otro auditorio que uno mismo, que los poemas se pierden entre las partículas del aire confundiéndose con ese vaho decimonónico de los muebles y los objetos. No puede ser más certero entonces el título: "El tacto de lo efímero", porque tal calificativo se ajusta como un guante al furtivismo de los adjetivos, a la volátil ilusión del autor que se adentra con sus creaciones en un territorio que no le pertenece.  


Leyendo "El tacto de lo efímero" en el salón de actos 
de la casa de John Keats


Estancias superiores. Habitación de la prometida del poeta

Aquí, donde John Keats vivió e hizo planes de boda, quebrada ya su salud, antes de su viaje sin retorno hasta tierras italianas, donde disfrutó de una buena cerveza o donde Charles Dickens encontró la inspiración, tal vez la intromisión de uno con su humilde libro, sirva para que éste remonte el vuelo o para que aquella arcana musa pudiera resultar contagiosa. Sea así sobre los bancos de madera de "Spaniards Inn", uno de los más antiguos pubs londinenses, que se dice construido en 1585 y que fue mencionado por Dickens en "Los papeles de Pickwick" y por Bram Stoker en "Drácula", quien parece que tomó prestada una de las viejas historias sobre los fantasmas que al parecer residen en la casa a la hora de escribir su inmortal obra. 


"Spaniards Inn", uno de los más antiguos pubs de Londres, plagado de referencias literarias 

Postureo pues del bueno junto a una pinta con "El tacto de lo efímero", un nuevo brindis al sol, aunque quizá suficiente para que los inspirados dedos de una ilustradora conviertan las palabras en brillantes fantasías con su trazo y color. 


Con "El tacto de lo efímero" y una buena pinta


Convirtiendo las palabras en imágenes









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