sábado, 20 de mayo de 2023
Crónica de la exposición sobre "Principales referentes literarios en la pintura prerrafaelista" en Tertulia Andrés Valverde del Casino de Madrid
sábado, 13 de mayo de 2023
Principales referentes literarios en la pintura prerrafaelista
"Hubo un tiempo de caballeros y de damas, de bosques habitados por duendes y cristalinas náyades. Los años fueron depositando su manto gris sobre aquellas viejas historias, sepultaron bajo la hojarasca las cenizas de los héroes, el recuerdo de sus gestas, difuminaron en los lienzos la impronta de los rostros, la tersura aterciopelada de las mejillas femeninas, apagando el brillo de sus miradas..."
Con este párrafo, al que además antecede una cita de La belle dame sans merci de John Keats, da comienzo el trabajo "Principales referentes literarios en la pintura prerrafaelista" que el próximo jueves, 18 de mayo, tendré la oportunidad de exponer en el marco de la tertulia "Andrés Valverde, ágora del pensamiento y la palabra" del Real Casino de Madrid. Será a partir de las 12 de la mañana en el salón "Torito" en la segunda planta de dicho edificio, situado en el número 15 de la céntrica calle Alcalá de Madrid. Un honor y un privilegio al que espero corresponder y donde contaré con la presentación a cargo de Basilio Rodríguez Cañada, gran amigo, escritor, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión, sello que ha publicado mis últimos libros.
La simbiosis entre pintura y literatura, observable en los cuadros de la Hermandad Prerrafaelista y sus seguidores ha constituido para mí, fuente de inspiración y referente obligado. Con este trabajo se ha tratado de poner en valor el legado de estos artistas, sus obras y su leyenda. Las imágenes son excusa que nos transportan a ese tiempo mágico y caballeresco, rescatado siglos después, en plena época victoriana, por hombres y mujeres que supieron recrear historias y personajes intemporales, que forman parte de nuestra propia esencia humana, de un imaginario colectivo heredado que aún hoy, en pleno siglo XXI, no han perdido un ápice de presencia y actualidad.
sábado, 18 de febrero de 2023
Descubriendo la poesía árabe
domingo, 29 de enero de 2023
Fotografiar el tiempo...con la palabra
Con la frase "Todas las imágenes desaparecerán" comienza el libro Los años de la escritora francesa Annie Ernaux, galardonada en 2022 con el Premio Nobel de Literatura. Y es que esta obra está concebida como una sucesión de fotogramas, de flashbacks extraídos de la memoria de su autora, aunque bien podría decirse que de la memoria de la humanidad, cúmulo de experiencias e impresiones personales y también colectivas que rescatan la impronta de un tiempo ya almacenado en los cartapacios del pasado, en los titulares periodísticos o en el recuerdo de los que ya no están, para construir una suerte de diario, o mejor, de álbum en el que adherir los cromos que condensan las instantáneas de toda una vida, que a su vez lo es de muchas, porque, según Ernaux, "El tiempo de los hijos sustituía el tiempo de los muertos". Es este el libro que acaso siempre me hubiera gustado escribir. No se trata propiamente de unas "memorias" en el sentido usual del término, sino más bien de la transposición mediante la palabra de los acontecimientos que han conformado nuestra personalidad, sucesos con forma de imágenes, de voces, de sensaciones... Todo lo que pueda surgir de la contemplación de una fotografía color sepia en la que aparecen personas que acaso ni siquiera conocimos, de las que sabemos por lo que nos contaron otros, todo eso desearía salvar, como también aquellos instantes en que por primera vez sentíamos la piel de gallina en la proximidad de alguien con quien la amistad nos sabía a poco. Cada vez nos resulta más lejano. De pronto, uno escucha la canción que bailábamos esa tarde de principios de verano, se emociona al ver que todavía conserva su capacidad para recomponer unas imágenes que, aunque ahora solo se insinúan, a modo de traslúcidas siluetas, siguen estando aquí, en algún lugar indefinido del cerebro. No sería difícil escribir sobre ello. Como lo consigue Ernaux en este libro, buscar la contigüidad de las respiraciones, las manos cercanas y la saliva de los besos que durmieron el sueño de los justos. Ahora que los baby boomers habitamos en la prehistoria y las estirpes que nos han sucedido agotaron ya las letras del abecedario. En un café de provincias el escritor apura su taza mientras se recrea en la contemplación de quienes entran y salen. Esta es la esencia del tiempo, entrar, salir, servir de puente entre los rostros de ayer y la avalancha que acabará por imponerse, con sus tatoos y sus piercings. Las fotografías en papel han dejado paso a las que por cientos se suben cada día a Instagram o las que circulan por otras redes sociales. Quizá ya no pueda afirmarse categóricamente que las imágenes van a desaparecer; la red aprisiona nuestros recuerdos y los reenvía como un bucle a lo largo y ancho del globo. Mas son imágenes que están vacías si les falta el esqueleto de la palabra, la densidad de una experiencia que les sirva de cobertura. Eso es lo que hace Annie Ernaux en Los años, y lo que uno propugna desde estos renglones, también destinados al tráfago infinito de la web.
sábado, 21 de enero de 2023
Y el tiempo fue aliado del verso
En este enero de estrenos, también el reencuentro con amigos autores y sus más recientes trabajos es motivo de disfrute y escapada al universo de una literatura cuyos apuntes pergeñan un apasionante itinerario a lo largo de los próximos meses. Intensa y emotiva fue la presentación del libro En el alfabeto del tiempo, de Faustino Lobato, que inauguraba el año 2023 en el curso del Aula de la Palabra de la Asociación Cultural Norbanova, en Cáceres. Contar en este foro con un autor como Faustino y que además, su lectura se encuentre arropada por la presencia de otros muchos escritores de reconocida trayectoria y también amigos es algo que no tiene precio. Ya sabemos que este tipo de eventos no se caracterizan precisamente por ser receptores de un auditorio multitudinario, pero sí porque quienes a ellos acuden crean una atmósfera verdaderamente auténtica y cercana, en la que se respira complicidad y entrega. Es lo que tuve oportunidad de experimentar este pasado viernes, ya pasado el ecuador del mes de enero, con la poesía y la palabra de Faustino Lobato y su envolvente mensaje en torno al cronos y al kairos, con el astrolabio del tiempo como primer y último referente en un universo circular que nos atrapó de inmediato, sin apenas darnos cuenta. Es mucho el cariño y admiración que profeso hacia los escritores de la ciudad hermana, Badajoz, que me acogió en su día con todos sus sabores, con sus maternales abrazos, de la que guardo recuerdos de momentos imborrables. La suspensión del encuentro con el escritor Plácido Ramírez, el pasado día 13, al que no obstante tendremos oportunidad de escuchar más temprano que tarde, en esta misma pasarela de voces y de conocimiento que es el Aula de la Palabra, dejó paso a la la voz y al verso de otro poeta pacense, Faustino Lobato, con su impronta reflexiva que le caracteriza (no en vano, estamos por encima de todo ante un filósofo).
Buena manera esta de empezar un año, con poesía. Porque es una delicia leer y sobre todo escuchar los poemas de amigos y también compartir los de uno mismo, hacerlos salir de ese cuarto propio donde se gestan y se preparan para ser pronunciados por otros labios. Espero que sea dilatado el recorrido que aguarda a mi trabajo A medida de mis contradicciones. Poesía esencial 1985-2020, que por su reciente publicación todavía se encuentra en tránsito hacia todos aquellos potenciales lectores que deseen acercarse a lo que uno ha venido escribiendo desde hace tantos años. Satisface que autores como Santos Domínguez, al que respeto y admiro, cedan un espacio en sus perfiles (Blogs, redes sociales), para hacerse eco de este magno volumen, compendio de un trabajo paralelo a la propia vida.
http://santosdominguez.blogspot.com/2023/01/poesia-esencial-de-jesus-maria-gomez.html.
En los próximos meses, A medida de mis contradicciones buscará también su sitio entre otros públicos, en espacios que trascienden, más allá de las lindes domésticas, sus páginas se dejarán acariciar por otras manos igualmente ávidas de los olores del verso, de la desnudez de los sentimientos. Entretanto, la pluma prosigue sin descanso su oficio, continúan fluyendo las palabras, marcando el ritmo de los pasos mientras se adentran en este alfabeto de tiempo que se despliega día a día ante la cuartilla en blanco o el documento virgen que inunda la pantalla de mi computadora. Otros escritos demandan adquirir la forma de libro, serán pronto libro, se unirán a la nómina de aquellos anteriores, ahora antologados.
domingo, 8 de enero de 2023
Estrenar calendario
Decía el protagonista de En el camino de Jack Kerouac que su historia tenía el trasfondo musical del tránsito "entre el período de la Ornitología de Charlie Parker y otro período que había empezado con Miles Davis". Y aquí estoy ahora, cuando apenas el nuevo año ha consumido su primera semana, escuchando All Blues, mano a mano con Davis y John Coltrane, mientras alterno lecturas de autores vinculados a la conocida como Beat Generation. Todavía tiene uno las manos temblorosas por la inenarrable sensación de haber acogido entre los dedos el itinerario de toda una vida, hecho materia de libro. Al final, como dijera Whitman, "...el navío victorioso llega con su trofeo/ ¡Exultad, oh, playas, y sonad, oh, campanas!". Mas solo es el principio, la víspera del tiempo que aguarda el fruto de la escritura, su generosa entrega a las multitudes, el préstamo sin retorno de la voz y del hálito. Siguiendo de nuevo a Whitman, lo que corresponde ahora es navegar "...sobre las olas del éxtasis hacia playas ignotas". El recorrido que queda por delante, los meses de este estrenado planisferio, invitan desde la lectura a flirtear con el verso carente de eufemismos de aquellos poetas beat, a compartir la longevidad intrínseca de las palabras, el virtuosismo de Ellington, dejando que las ideas vuelvan a encaramarse sobre el scriptorium para dar forma a este tiempo que ha abierto sus brazos y se se deja querer con renovados mimbres. En el camino hacia el Oeste, uno se cruzará con mil figurantes, deberá administrar con mesura los recursos y las horas de luz, estar preparado para recibir su caricia, pero también para comprender los desatinos que depare la resbaladiza autopista de los días. Me acompaña hoy la sección norteamericana de mi biblioteca. Además de Whitman o Ginsberg, me dejo atrapar por los poemas narrativos de Carver, pequeños microrrelatos en verso que abordan certeras perspectivas de lo cotidiano, que provocan cosquilleos y desazón en el estómago. Dice el poeta: "Tomé aire y allá fui./ Rezando para no tropezar con nada". Así habrá de conducirse esta travesía de la edad, ojo avizor en un cosmos cada vez más quebrantado por el pérfido silbido de los proyectiles y los bandazos del cambio climático. El secreto reside en no abandonar el barco, mantener firme y erguida la columna vertebral de la cordura, amaestrar el germen de la tolerancia. Permanecer siempre joven, como diría Bob Dylan: "Que el tiempo te haga justo / Que el tiempo te haga leal / Que tus cimientos sean fuertes / Cuando soplen nuevos vientos". Como Rimbaud, huyendo de sí mismo en pos de la inmortalidad, siguiendo el rastro de antiguos poemas abandonados entre las grietas de la madrugada. Bienvenido sea pues este flamante almanaque con sus meses todavía callados y ávidos de sorpresas: "nos sentaremos tras sombras olvidadas / oyendo el jazz perdido de todos los sábados" (Allen Ginsberg).
sábado, 17 de diciembre de 2022
Crónica de la inolvidable presentación de "A medida de mis contradicciones. Poesía esencial 1985-2020"
"Dar cuenta de un recorrido como el de Jesús María Gómez obligaría a una glosa tan pormenorizada que nos llevaría desde la noche a las claras del día, intentaré por tanto señalar algún destello o comentar fulgores ciertos, sólo así puede ser ante una obra importante que condensa buena parte de una vida ya que felizmente el autor sigue creando como sabemos y constatamos, y eso que en esta antología no se halla, ni el espléndido libro último, "Las erratas de la existencia", publicado también por Sial Pigmalión, ni por supuesto parte del que pronto dará noticias. Por lo tanto sólo esbozamos aquí unas leves notas de aproximación, esperando que la abreviatura que toda aproximación supone, sirva de llave de paso al gusto de los lectores por la obra de un creador con la reflexiva hondura, con el empuje claro y con la solvencia e inspiración de un poeta como Jesús María Gómez. Desde sus primeros libros, que tenía a bien mandarme a mi ciudad de Barcelona, ciudad donde he vivido prácticamente la vida entera, leí y seguí con detenimiento y gran interés al poeta que hoy glosamos, y confieso que ese poder de imantación que su palabra contiene me convenció especialmente. Una palabra dotada de magnetismo hacia todo lo que debe ser nombrado y que desde su génesis personal, redescubre los fondos del origen e, igualmente, esa simetría de sentir que se pertenece a un pasado, que no es otra cosa que presente ya que se escribe desde el ahora, desde una realidad, la propia, que envuelve, anuda, se desprende y seduce, y en el que una simple intuición se convierte, por un extraño milagro, en la expresión definitiva de una obra consciente, fecunda y entera. [...] Con la poesía de este autor es indudable que estamos en Poesía. Es decir, estamos palpando la autenticidad de algo tangible e intangible, lleno del barro de una realidad cuestionada por ese interrogante que nos desvela. El autor es consciente de que atrapa tan sólo el sueño del instante que esa misma realidad le proporciona ya que la poesía impone ese deber de lidiar con lo real – que es otra forma de irrealidad - y registrar su impacto; contestar reactivos a sus inercias o sinergias. Aparte del honor de la escasa rentabilidad que tiene nuestro mundo de extrañezas, es cierto que se nos va la vida en ella. La Poesía de Jesús María Gómez es puente a la vez que asedio insomne al mundo, reitera el otro lado de las cosas o personas, se encuentra en el filo de la inteligencia que hiere, la opacidad que ignoramos o tememos de nosotros mismos. En su transcurso, los poemas de sus libros nos revelan hasta qué punto escapan muchos instantes que merecerían ser retenidos, y cómo de golpe, se produce una iluminación irreductible de obligado registro. Él se halla en su obra porque a través de ella se da de bruces con su interior, con su propio pensamiento. Es ésta una poética de contrastes, de imagen y reflexión que deviene en un tenso y entrelazado proceso que tiende a priorizar la complejidad irreductible desde la propia huella, que es la marca indeleble del poema. Las cadenas de múltiples silencios dan de sí para muchos eslabones, son eslabones los de este libro libre, que saben engarzarse desde su exploración interior, ejemplo cabal de la poesía contemporánea desde la tensión creada entre la calma y el desasosiego, relación e irreciprocidad. El arco autorial que no evita el recuerdo, las mil y una preguntas que aclaran y oscurecen la clave del lenguaje. Una poesía que siempre apunta hacia la libertad que avanza de uno a otro libro, donde la tensión es articulada con preguntas, sin respuestas posibles, como todo en la existencia, desenmascarando así la homologación de un orden o sistema establecido".
En este contexto, y con tal pórtico, al que hay que añadir igualmente las palabras del editor y también poeta, Basilio Rodríguez Cañada, resultaba todavía más difícil pergeñar una puesta en escena que aspirase a ser creíble y que pudiera mantener el nivel ya alcanzado por tan ilustres escuderos. Cualquier selección a la hora de la lectura de los poemas se antojaba ardua tarea, y como no pocas veces en parecidos escenarios, uno optó por echar mano de la banda sonora que desde el primero al último de los versos impregna el contenido de estos, recurriendo a aquellas melodías que en su momento contribuyeron a su forjado o revoloteaban haciendo círculos en torno a la pluma. Se había elaborado previamente una playlist en la que figuraban todos esos temas musicales, algunos de los cuales se emplearon para incrementar la densidad del tono poético, lo cual, según posteriormente me manifestaron muchos de los asistentes, había resultado muy del agrado del público. Finalizado el recital propiamente dicho, se sucedió el rosario de firmas e instantáneas fotográficas tan habituales en este tipo de actos en los que se celebra la palabra y la compañía del autor que muestra jubiloso su nueva criatura impresa. Ya solo queda dar las gracias y confiar en que la travesía que se inicia goce de un viento favorable.















