domingo, 17 de abril de 2022

Próxima lectura poética en Badajoz

Coincidiendo con el el inicio de la Feria del Libro de Cáceres, que después de estos dos años de paréntesis provocado por la pandemia, regresa a sus fechas y emplazamiento habituales, tendré la satisfacción de recuperar también la actividad literaria más presencial con el recital que el próximo viernes, 22 de abril y bajo el título genérico de Poesía y vida, ofreceré en la querida ciudad de Badajoz, dentro del programa "LdeLírica", del ámbito cultural de El Corte Inglés. Será en el Centro Comercial Conquistadores (sexta planta), a partir de las 20:00 horas, y el evento está coordinado por el poeta Plácido Ramírez. 

Reproduzco a continuación la nota de prensa elaborada al efecto.



El escritor y magistrado Jesús María Gómez y Flores (Cáceres, 1964) ofrecerá un
recital poético en el que hará un recorrido por su obra. Ha seleccionado poemas de
diferentes libros, especialmente de los publicados recientemente, como Las erratas
de la existencia' (2021). Incluirá además poemas inéditos de la nueva obra en la que
está trabajando.

Desde 1988 este autor ha publicado una docena de libros de poesía y ha promovido
diversas iniciativas culturales, entre las que sobresale la Asociación Cultural Ateneo
de Cáceres o la Asociación Cultural Norbanova, con su vertiente editorial. Desde
esta asociación desarrolla una intensa labor de promoción cultural, con iniciativas
como el Aula de la Palabra, de la que es coordinador, o la Revista de Literatura y
Creación Norbania, cuya dirección ostenta.

Jesús María Gómez y Flores no es un autor anclado en un único estilo, le gusta inda-
gar territorios muy diferentes e investigar nuevas posibilidades poéticas. Si en 'Es-
cenarios' (2014) se centra en lugares y espacios, dedicando cada parte del poema
rio a una ciudad, en 'El tacto de lo efímero' ofrece una poesía intimista y personal.
Introduce en algunas de sus obras elementos culturalistas, con referentes artísticos,
musicales y literarios, como en 'La complicidad de los amantes' (2019), mientras
que 'Las erratas de la existencia (2021) es un libro reflexivo con una poesía más
directa y con menos artificios, que aborda problemáticas propias de la sociedad y
el mundo que nos ha tocado vivir.


viernes, 4 de marzo de 2022

Hojas de la memoria: Conferencia y materiales de archivo sobre la Cueva de Maltravieso en Cáceres

El pasado miércoles, 2 de marzo, en la Sala de Conferencias de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno de Cáceres (Palacio de los Golfines de Abajo) y dentro del ciclo "Tribuna del Coleccionismo" organizado por la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña, pudimos disfrutar de la magnífica disertación impartida por Alfonso Callejo Carbajo bajo el título "Maltravieso, 70 años de un descubrimiento universal", en la que el ponente, escritor e investigador, ofreció al público asistente, que llenaba el aforo completo de la sala, un recorrido magistralmente documentado con numerosas imágenes y materiales acerca de cómo se produjo, hace setenta años, el descubrimiento de la Cueva de Maltravieso en Cáceres y se reconoció el extraordinario valor de las pinturas rupestres localizadas en su interior por el profesor Carlos Callejo Serrano, padre del conferenciante, quien, consciente de su antigüedad e importancia artística, desarrolló una intensa labor de estudio que contribuyó a dar a conocer esta joya de nuestra historia, imprescindible para saber un poco más sobre los primeros pobladores de estas tierras. 






La Cueva de Maltravieso se encuentra en la zona conocida como "El Calerizo", situada antaño en las afueras de la población de Cáceres y hoy ya integrada en el conjunto urbano. Descubierta fruto de la casualidad, en 1951, en sus paredes se identificaron pinturas cuya antigüedad se ha cifrado entre quince y veinticinco mil años, aunque estudios recientes han planteado la posibilidad de que las manos que en ellas se imprimieron podrían haber sido realizadas  por neandertales hace más de sesenta y seis mil años. Debemos al profesor e investigador Carlos Callejo la puesta en valor de esta capilla del arte prehistórico, a través de estudios como el publicado en 1958, La cueva prehistórica de Maltravieso, junto a Cáceres (Publicaciones de la Biblioteca Pública de la Ciudad), con el que pretendía resaltar la importancia de este descubrimiento y evitar su deterioro y pérdida. En el libro se analiza la situación en ese momento de la Cueva, los restos humanos, zoológicos y fragmentos de cerámicas o útiles que se encontraron en su interior, así como las pinturas, con dibujos y fotografías realizadas por el propio autor. Es un privilegio contar en mi biblioteca con un ejemplar de este estudio que como indicaba su hijo, Carlos Callejo remitió a diversas personas e investigadores, consiguiendo finalmente que fuera reconocida la importancia del hallazgo y la necesidad de su conservación. 

Indagando en los materiales de mi archivo, reproduzco seguidamente varias imágenes relacionadas con la temática de Maltravieso y su descubrimiento. La primera de ellas es una fotografía de la década de 1950 realizada por el estudio de Javier, en Cáceres, donde puede observarse el estado de la zona del Calerizo, no muy lejos del lugar en que fue descubierta la Cueva de Maltravieso. Se trata del solar situado frente al Convento de San Francisco, en el que actualmente se ubica el Hospital San Pedro de Alcántara y demás edificios que conducen hasta la llamada "Huerta del Conde". Más allá se encontraría la cueva, en un terreno que debía ser de características geológicas similares.  


La anterior imagen es una tarjeta postal de la década de 1930 en la que aparece la Sala de Arqueología del Museo de Cáceres, destino posterior de los restos que se descubrieron en el interior de la Cueva. A continuación, fotografía procedente de la guía turística de Cáceres,  del Conde de Canilleros, editada por Editorial Everest en 1970, en la que se aprecia la vitrina expositiva en la que se encontraban los referidos restos y otros objetos prehistóricos. 


En tiempos más recientes, la Cueva de Maltravieso ha continuado despertando el interés de los cacereños y de los investigadores, que no han dejado de estudiarla. A primeros de la década de los 90 del pasado siglo, la Editorial Guadiloba editaba una serie de tarjetas postales con vistas de la ciudad de Cáceres en las que se dedicaban tres de ellas a las pinturas de Maltravieso. Se reproducen a continuación. Posteriormente, un artículo en la revista "Science" puso de nuevo a la cueva en el centro de atención de los estudiosos de la Prehistoria al plantear la tesis de que dichas pinturas hubieran podido ser realizadas por el Hombre de Neandertal, y ser probablemente las más antiguas manifestaciones artísticas conocidas. 





Por último, en la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña pensamos que no podíamos dejar pasar una efeméride como la del 70 aniversario del descubrimiento de la Cueva de Maltravieso sin que dicho acontecimiento quedara recogido en un sello de correos y pudiera tener la oportunidad de circular por todo el mundo a bordo de una carta o una tarjeta postal. Así, en 2021, año del aniversario, decidimos emitir un sello personalizado en el que apareciera una imagen relacionada con la Cueva (las pinturas de las manos), el cual acompañamos con una tarjeta en la que se puede contemplar el aspecto actual del acceso a tan milenario recinto. 



Agradecemos finalmente al conferenciante, Alfonso Callejo, su deferencia hacia nosotros por habernos ofrecido este magnífico recorrido por la historia y los avatares del descubrimiento de la cueva y dedicarnos su libro sobre Maltravieso.


domingo, 20 de febrero de 2022

Hojas de la Memoria: Recuerdos y curiosidades de un colegio centenario

Con motivo de los cien años que ha cumplido el Colegio San Antonio de Padua de Cáceres, traemos a este Blog algunos recuerdos pertenecientes a mi archivo-biblioteca que rescatan la memoria de acontecimientos o personajes vinculados a este reconocido centro educativo, en el que también uno cursó sus estudios durante toda su etapa escolar.  Como se indica en su web, el Colegio tuvo unos orígenes humildes en el número 5 de la Plazuela de Santo Domingo. El 1º de febrero de 1921, Fr. Juan López de Aréchaga, como clase privada se encarga "de la preparación de algunos jóvenes cacereños", tres al principio y pronto otros tres, durante algunos meses en que se estaban acomodando las casas 12 y 14 de la Calle General Margallo. El 1º de octubre de 1921 comienza el primer curso en la calle Margallo, y con él el Colegio, siendo rector el P. Santiago Gorostiza. Se ha cumplido pues en 2021 el primer centenario de este emblemático colegio cacereño regido por la Comunidad de Padres Franciscanos y que ya desde el principio irradió cultura y valores a la juventud de la ciudad.

Tarjeta postal en la que aparece la Comunidad Franciscana del Monasterio de Guadalupe (década de 1920)

A aquellos primeros años se remonta la llamada "Juventud Antoniana de Cáceres", de la que formaron parte muchos jóvenes inspirados por los ideales de San Antonio de Padua, encargándose de organizar numerosas actividades, como la velada Literario-Musical a la que corresponde el siguiente documento y que se celebró en el Salón de Actos del Colegio para conmemorar el segundo aniversario de su restauración, el 12 de diciembre de 1931.


Nacida también en el seno del Colegio, es recordada igualmente la revista "LYCEVM". A ella se refieren los documentos que reproducimos a continuación y que nos devuelven la memoria de uno de los personajes más recordados del Centro, el Padre Fray Antonio Corredor, rector en dos ocasiones, desde 1947 a 1953 y desde 1957 a 1962. Este franciscano, hombre inquieto, profesor, poeta, fue también un grandísimo aficionado a la filatelia. En aquellos tiempos difíciles de la posguerra, había que echar a andar la publicación, cuyo primer número vio la luz en enero de 1941, buscando apoyos donde los hubiera, y sin duda, la publicidad era un recurso al que acudir cuando apenas se disponía de otros medios y solo la ilusión alumbraba una empresa como la que aquel franciscano acababa de poner en marcha. Tal era la finalidad y el propósito del mensaje contenido en la siguiente Tarjeta Postal, que envía el Padre Corredor el 10 de abril de 1943, con membrete del Colegio San Antonio y franqueo de 20 céntimos, pues el remitente se dirige al distribuidor del “Coñac Valdespino”, de Jerez de la Frontera, precisamente para solicitarle que le haga llegar un anuncio de esa casa con el propósito de insertarlo en la revista, y así poder “aumentar sus páginas”. Desconocemos si los responsables de esta casa comercial accedieron a insertar su publicidad en “LYCEVM”, pero lo que sí podemos certificar a la vista de la tarjeta es que ésta se recibió en Jerez el 12 de abril, como consta en el matasellos que figura al dorso y también en la marca que aparece en el anverso, donde igualmente se indica que al menos el Padre Corredor recibió respuesta a su solicitud, la cual se habría producido el 14 de ese mismo mes de abril de 1943.



La revista "LYCEVM" tenía carácter mensual y en ella se comentaba la actualidad del centro, siendo crónica académica, religiosa, deportiva, literaria y también gráfica de los acontecimientos del Colegio. Estaba dirigida, como decíamos, por el Padre Antonio Corredor y se publicó durante 26 años, entre 1941 y 1966. Reproducimos a continuación imagen de la portada correspondiente al mes de febrero de 1947, así como envoltorio de la carta dirigida al Padre Superior del Colegio San Antonio, matasellada en Sevilla, el 8 de septiembre de 1962, con sello de 25 céntimos de la serie dedicada a Zurbarán (Mártir), remitida por los franciscanos de dicha ciudad con impresos y materiales para la revista LYCEUM.



Como decía, la publicidad ocupaba un lugar destacado en la revista y servía para financiar el coste de su edición. Es más que interesante examinar los anuncios que aparecen en sus páginas, de enorme valor para reconstruir el tejido comercial del Cáceres de las décadas de 1940 a 1960, con referencias a negocios, profesionales y establecimientos muy arraigados en la ciudad, muchos de ellos hoy ya desaparecidos.


Constituida en el año 1958, la Cofradía del Stmo. Cristo del Calvario (Cristo de los Estudiantes), surge con el apoyo de un grupo de alumnos y algunos ex-alumnos, ya universitarios que, comandados por Fray Jerónimo Bonilla, fueron sus fundadores, destacando el profesor del colegio, Jesús Asunción, auténtico motor y alma de la joven Cofradía. Su primer mayordomo fue Ángel Álvarez Núñez. Su imagen titular, el Santísimo Cristo del Calvario, de finales del S.XVI, es obra del taller del famoso artista vallisoletano y maestro de la escuela castellana de imaginería Gregorio Fernández y se encuentra en el templo conventual de Santo Domingo. Procesiona en la mañana del Viernes Santo sobre un lecho de claveles rojos. Desfiló por primera vez en la Semana Santa de 1959.


Reseña aparecida en la Guía de Semana Santa correspondiente al año 1960, editada por la Comisión Pro-Semana Santa, cuya portada reproducimos a continuación, así como la de la Guía de 1959, año en que procesionó por primera vez esta Cofradía, tan vinculada al Colegio San Antonio. 



Los años pasaron y apenas había iniciado quien escribe su andadura como alumno en el Colegio, se celebraron sus Bodas de Oro, en 1970, editándose la publicación cuya portada igualmente reproducimos, en la que se recogen diversas crónicas sobre los múltiples actos celebrados con ocasión de esta efeméride. Han pasado cincuenta años más desde entonces. 
























sábado, 8 de enero de 2022

En compañía de Jesús y las erratas de la existencia

Me acaba de llegar, corregida y completa, la magnífica reseña que la profesora de Literatura del Instituto "Hernández Pacheco", de Cáceres, María de la Vega de la Peña del Barco me hizo con motivo de la presentación del libro Las erratas de la existencia, para el acto que tuvo lugar en el Ateneo de Cáceres el 4 de octubre de 2021. Me complace enormemente subirla al Blog para conocimiento general, por cuanto ofrece una visión panorámica de cada una de las secciones del poemario, publicado por Sial Pigmalión en su colección "Extremadura". Sirva también para agradecer a Vega el estupendo trabajo de análisis realizado. 

En compañía de Jesús y las erratas de la existencia

Las erratas de la existencia no es un libro más en la andadura literaria de Jesús María, sino que es la muestra de las preocupaciones que le atenazan en su vivir. El autor, nacido en esta misma ciudad en 1964, es doctor en Derecho, Magistrado que se inició en el mundo literario en sus años universitarios con Esperanza de una amistad. Desde entonces son muchos los libros que lo han alzado y lo alzan como poeta: Escenarios, El tacto de lo efímeroLíneas de Tiempo, La complicidad de los amantes son una muestra de su oficio en la poesía.

En 2007, junto a su esposa, la ilustradora Deli Cornejo, y varias personas comprometidas en la difusión de la cultura, funda la Asociación Cultural Norbanova, con una línea editorial, desde donde desarrolla una intensa labor de promoción de la cultura y de la literatura a través de iniciativas como el “Aula de la Palabra” o la Revista de Literatura y Creación “Norbania”. Al margen de la labor puramente creativa, es coautor del Libro La tarjeta postal en Cáceres1900-1940, junto a María Antonia Fajardo Caldera. En 2015 publica Por adarves y callejas, entre peñas y riscos. Asimismo, colabora en diversas revistas y figura en varias obras corales, como poeta o articulista. En internet, mantiene su blog “Escenarios”.

 

Las erratas de la existencia es un poemario gestado entre los años 2018 y 2019, antes de los tiempos de pandemia. Se divide en cinco apartados “Huida hacia adelante”, “Empeñar las palabras”, “Escuecen los días”, “Isla en el mapa”, “Lágrimas” y una adenda final “La libertad era las perchas desordenadas”. Las citas de autores consagrados, Sartre, Kafka, Camus, Houellebecq abren cada una de las secciones del libro, anticipando las reflexiones que vertebran cada una de ellas y el poemario. Reflexiones que se dirigen a un tú que puede ser un desdoblamiento del yo lírico, o bien las comparte con un lector cómplice, a saber, el paso del tiempo, la enfermedad, la soledad, la muerte, el dolor de vivir… Las erratas de la existencia que no alivian sino el proceso creativo de la escritura “escribir para conjurar la desidia que entumece las muñecas” aunque a veces los versos tampoco sirven.

 

En el primer apartado, “Huida hacia adelante”, aparecen los motivos que ahogan la existencia del poeta y que le provocan la Náusea. Es un presente frío, lleno de miedos, de incertidumbres, un presente sin esperanza. Los estragos del paso del tiempo son inevitables. Solo queda “Enfrentarse a la Náusea. Plantarle cara” porque “cualquier huida hacia delante tendrá los días contados” y “La Nausea seguirá encaneciendo los sentidos/ dejando al descubierto las erratas de la existencia”. 

 

Una cita de El proceso de Kafka encabeza la segunda sección, “Empeñar las palabras” abierta con EL PROCESO, un poema  que se mete en la piel de Josef K ante el absurdo del juicio, que señala a los títeres de la justicia, del teatro del mundo “Jueces, abogados, banqueros, funcionarios, títeres todos” que se encomiendan a una ley que  puede no ajustarse a cada caso, porque  la resolución de un conflicto no es un proceso automático y los títeres se mecen en el vaivén de las incertidumbres en busca de la equidad. Para enfrentarse a esta Náusea solo les queda la escritura, pero “La poesía no es siempre dócil, genera equívocos, enfebrecidas controversias”.

 

“Estos días azules y este sol de la infancia”, último verso de Antonio Machado en el inicio de su viaje definitivo, en Colliure, abre “Escuecen los días”. La muerte nos acecha, nacemos para morir, cada momento vivido es una cuenta atrás por eso “escuecen los días,/ la metástasis campea impune,/ No somos nadie, solo sudor y óxido”. Aquí los poemas están dedicados a dos seres queridos, José Sánchez y Alexandre Lacaze, cuerpos “socavados” por la enfermedad. Desde ellos la muerte mira al poeta que no entiende nada y se interroga sobre lo efímero de la vida, una vez más no encuentra respuestas y siente el dolor de “las súbitas despedidas”, “de las lágrimas” de la pérdida…El sabor de la Náusea regresa para quedarse. Las despedidas son preludio de la soledad, los seres somos una “Isla en el mapa” IV sección del libro que se abre con el poema HIKIKOMORI, personas que deciden no salir de su cuarto, que buscan la soledad extrema, “Eremitas de la modernidad”, que construyen la soledad renunciando a cualquier acto que conlleve la presencia de otro ser humano.  No hay que ser Hikikomori para sentir esta Náusea, pues hay soledades que nacen entre las multitudes “que cruzan los pasos de cebra”, soledades en el seno de la sociedad. La soledad es la enfermedad de este siglo, que socava lentamente al individuo, es origen del extrañamiento, de la ausencia de identidad, de la inexistencia.  No todos pueden soportarla y se lanzan al vacío, hay que evitar esta caída, huir del sabor de esta Náusea, buscar un espacio para la huida hacia la libertad. Ese es el oficio del poeta “Ingeniar lo que se pueda/para sobrevivir a sí mismos”.

Las “Lágrimas” V parte, está formada por una serie de haikus cuyo esquema rígido contrasta con el verso libre utilizado en el resto del libro. En ellos Jesús María sintetiza los motivos de la Náusea que ha ido desgranando a lo largo del poemario, la enfermad “abandonarse/ dejarse colonizar/por las termitas”, la incertidumbre “No se han escrito/ los pulsos del futuro/ Estás desnudo”, la constante búsqueda de respuesta a los interrogantes de la vida “Sigues buscando/ la respuesta a tus dudas/las piedras callan”.

 

Las erratas de la existencia se le ha añadido una Adenda formada por poemas más recientes que intercalan el verso libre y el haiku nuevamente, que reflejan la nueva realidad en la que vivimos, en la que “Se impone aprender a leer de forma diferente cada verso” para reflexionar sobre dónde podría encontrarse la libertad.

 

Casi todo el poemario está escrito en segunda persona del singular, es un Tú poderoso, predominante, maduro, que controla el poema  en sus diversas formas “Tu sitio está en el microcosmos del escritorio”, “Te sigue contrariando la apnea…”, “has perdido la oportunidad para abolir la cruel… ”puede que  este Tú  sea  un diálogo íntimo consigo mismo, quizá sea un  distanciamiento del yo, quizá se dirija  a otro TÚ,  sea quien sea, el poema se convierte en un acto de comunicación, en un intento de paliar la soledad, como si fuera una conversación con un lector  con el que se  identifica y en un momento dado el  Tú se convierte en Nosotros “Seguimos santificando el alcohol, quemándonos a lo bonzo” porque quizá compartan el sabor de esa Náusea , las pérdidas y desilusiones, los sueños rotos.

 

Llama la atención el poder sugestivo de las imágenes: “tienes la sensación de que el calendario es tu enemigo“, “Retornarán los lunes con su vómito/de rutina”, “..Otra vez el día de la marmota” en una alusión al tiempo circular, o “La vida es un ovillo de tiempo”, referencia clásica a las parcas bordando los acontecimientos vividos y por vivir, o el mundo es un teatro en el que somos títeres, ”figurantes de una distopía”.

 

Como ya dijimos, estamos ante un libro que recoge los asuntos que le preocupan al hombre actual, al poeta: la soledad, la muerte, el paso del tiempo,  el destino…tópicos que han sobrevivido y sobreviven entre los  mejores versos, tópicos que no pierden su valor, que no son erosionados por la soledad ni por la enfermedad ni por  el paso del tiempo, que se cuelan por las  ventanillas de nuestro  día a día y se hacen visibles, convenientes y refuerzan su valor con el paso del tiempo, sobre todo en estos momentos de pandemia. Una vez más se demuestra que el poeta es un visionario y que el poema tiene un valor más allá del momento en que se escribe.


María de la Vega de la Peña del Barco

Profesora de Literatura del IES "Hernández Pacheco". Cáceres

 

 

domingo, 2 de enero de 2022

Reflexiones desde mi biblioteca para comenzar el año

Tarde de Año Nuevo reorganizando la biblioteca. Los meses que han quedado atrás han sido pródigos en lecturas y hallazgos literarios. Me han devuelto el interés -nunca abandonado- por los clásicos, por sus formas, contenidos y recursos. Al ir disponiendo cada volumen en los distintos anaqueles, parece posible reconstruir los fotogramas de este año ya caduco que, como aquellos, ha pasado a formar parte de nuestro particular archivo. Dos mil veintiuno ha sido el año en que vio la luz mi poemario Las erratas de la existencia y ahora, cuando ya trabajo en un nuevo proyecto, saboreo aún el dulce elixir de esas páginas, vertidas a la imprenta de la mano de Sial Pigmalión y que protagonizaron momentos inolvidables vividos a lo largo de este último semestre. Espero seguir disfrutando con el libro en el nuevo calendario recién abierto, tener la oportunidad de leer y compartir sus poemas, hacerlos llegar a un número mayor de lectores. Hacer balance de cuantos títulos me acompañaron durante el año que acabamos de despedir se antoja ardua tarea. Ahora, al sentir su tacto, percibir el olor y la rugosidad del papel, mientras voy colocándolos en los estantes, compruebo lo arriesgado que resulta hacer distingos, seleccionar una u otra voz en la arboleda de las palabras. 

Después de casi dos años bajo el estigma de la pandemia, continúan vigentes las referencias que sostienen los pilares de mi escritura, la justificación del verso como respuesta frente a los aguijones de la realidad, método infalible para asimilar lo que nos rodea y vestirlo con nuestros propios ropajes.  He leído mucho a Camus en estos meses. Sus zarpazos de lucidez condensados en unas pocas frases, pensamientos a la medida del mundo y la desconfianza del ser humano. El gran problema de la vida consiste en saber cómo pasar entre los hombres, nos dice el gran autor francés, y cuánta razón le asiste. Veo entonces hasta qué punto tenían sentido aquellos poemas que escribí sobre la existencia y la libertad.  En un tiempo en el que todo parece sometido a los vaivenes del azar, donde la sorpresa es no sorprenderse por algo, la literatura deviene bálsamo que degustar sorbo a sorbo, sin caer en la tentación del espejo. 

Me veo a solas, releyendo en silencio fragmentos de un libro cualquiera. Da igual cuál sea su título o su autor. Nuestra libertad comienza cuando somos capaces de no discriminar ningún texto que llega a nuestras manos. Para mejorar la concentración, elijo a Schubert. Admiro a Camus por su claridad de ideas, por la búsqueda incesante de argumentos para afirmar lo grandioso de la condición humana: Ni siquiera deseo ser un genio, pues bastante me cuesta ya ser un hombre.  

Comienzo este nuevo tiempo con un gran descubrimiento que impulsa a continuar reflexionando en esa misma dirección. Se trata de los cuartetos de Emily Dickinson que acaba de publicar en una edición realmente exquisita la editorial Los libros del zorro rojo. La miniatura incandescente, con selección, traducción y prólogo de María Negroni e imágenes de Lucila Biscione es una delicia para los sentidos pero también para quienes quieran aproximarse a una autora del diecinueve cuya voz resuena absolutamente actual. Como explica María Negroni, estos cuartetos constituyen una curiosidad, "pequeños amuletos, miniaturas incandescentes", que encierran, como los carnets de Camus, certeras dosis de lucidez. Así, cuando nos dice que Fama es el halo que deja / El sabio en su nombre efímero - / El iris no de Occidente / Que tal como viene se va-. 

El relato de las horas es deudor de la imaginación y del esfuerzo que hacemos para hacerla materia táctil. En eso consiste la creación, sea escritura, sea expresión plástica. Todo está inspirado por nuestro deseo de perdurar, de abolir de una u otra forma la certeza de nuestra propia caducidad. 










lunes, 6 de diciembre de 2021

Hojas de la memoria: Descubrir y recuperar la Ribera del Marco

El pasado domingo, 28 de noviembre, tuve el privilegio de participar en el evento La Ribera Literaria, organizado por la Biblioteca Pública de Cáceres en colaboración con la Asociación de Amigos de la Ribera del Marco y en el curso del cual se plantaron una treintena de olmos resistentes a la grafiosis en la zona conocida como "Huerta del Conde". Se había convocado a otros tantos escritores y escritoras, que apadrinarían la plantación de cada uno de estos árboles, colocando unas cartelas con el nombre del correspondiente escritor o escritora. 

Actos como este se revelan más que necesarios a fin de dar visibilidad y promover la recuperación efectiva de una zona de Cáceres cuya importancia para la ciudad es indiscutible y que a todos corresponde poner en valor. Destacados intelectuales e industriales cacereños han reivindicado la singularidad de la Ribera del Marco y su enorme potencial tanto hídrico como ecológico desde finales del siglo XIX, aunque no siempre hayan sido escuchados como se merecen. La escritora e investigadora Pilar Bacas, en su libro Joaquín Castel, La burguesía emprendedora en Extremadura (Ateneo de Cáceres/Tau Editores, 2017), recuerda la figura de este farmacéutico aragonés, afincado en Extremadura, redactor de varias monografías con propuestas para la dinamización de los recursos hidrológicos de la ciudad, llamando especialmente la atención acerca del Manantial del Marco y del agua procedente de las Minas de Fosfatos. De su lectura se desprende no solo hasta qué punto Castel se implicó con su ciudad de adopción sino también cómo sus ideas resultaban relevantes y útiles para el aprovechamiento de los acuíferos existentes en los alrededores del casco urbano. En los folletos publicados en la imprenta de Nicolás Jiménez, sita en el Portal Llano, en la Plaza Mayor, entre los años 1895 a 1899, se recogen Algunas ideas sobre el engrandecimiento de Cáceres, tratando de concienciar a los cacereños sobre la Influencia del manantial del Marco en el desarrollo material de Cáceres. No es para menos. 

La importancia de la Ribera ha sido capital en la historia de nuestra población y también hoy, cuando todo lo tecnológico y virtual parece haberse adueñado del día a día, se hace todavía más urgente desplegar cuantas actuaciones sean necesarias para preservar el medio natural, en unos momentos en que los efectos del cambio climático cada vez están más presentes. En Cáceres, esto significa que la ciudad debe volver sus ojos hacia la Ribera. No se puede permitir que un espacio tan singular y dotado de tantos valores ecológicos continúe depreciándose, sucumbiendo víctima del abandono y de la acumulación de basuras y residuos. Basta echar un vistazo a la gran laguna del Marco y a su cauce. A finales del XIX, Joaquín Castel proponía una serie de medidas con las que pretendía dotar de caudal a la cuenca del Marco y utilizarlo para el alumbrado eléctrico de la vía pública de Cáceres, así como para destinarlo al riego de las huertas. En el siglo XXI, ¿a quién no le gustaría que nuestra ciudad dispusiera de un corredor fluvial transitable, un oasis de naturaleza a pocos metros de las edificaciones? Iniciativas como esta de La Ribera Literaria resultan por ello tan necesarias, aunque ciertamente, no son las únicas ni las primeras que pretenden conservar, cuidar y potenciar este espacio verde. Libros como La cacereña Ribera del Marco, de Juan Carlos Martín Borreguero, Fernando Jiménez Berrocal y Agustín Pedro Flores Alcántara (Ayuntamiento de Cáceres, 2008) y campañas como La Ribera del Marco se mueve, Cáceres se mueve, pretenden informar a la ciudadanía sobre la importancia de este corredor, sus elementos naturales, etnográficos y arqueológicos de todo tipo que son parte y vida de la historia de Cáceres. A ello hay que añadir las actividades que viene realizando la Asociación de Amigos de la Ribera del Marco, que como se indica en su página web (https://amigosdelariberadelmarco.jimdofree.comtiene como propósito promover la conservación y descontaminación de la Ribera y de su entorno. A ello contribuirá también el nuevo número de Norbania que acaba de publicar la Asociación Cultural Norbanova. 





Efectuaremos a continuación un recorrido visual por algunos puntos vinculados a la Ribera del Marco, recordando épocas pasadas por medio de antiguas fotografías y tarjetas postales, así como contemplando su estado actual. 


Aguadoras en el Puente de San Francisco, procedentes de Fuente Fría 
(Tarjeta Postal E. Blasco)


Antiguos Pilares de San Francisco, hoy en el Foro de los Balbos (década de 1930)


Vista parcial de la ciudad, en primer plano, a partir de San Francisco, 
aspecto general de la Ribera y sus huertas
(principios de la década de 1960)


Fuente Concejo (1915, fotografía de Xavier Parès)


Vista parcial de la ciudad, en primer plano, huertas y Ribera en la zona de Fuente Concejo 
(mediados del siglo XX. Fotografía de Otto Wunderlich)



Sellos emitidos por la Asociación Cultural Filatélica y Numismática Cacereña dentro de la serie "Cáceres Verde", dedicados a la Ribera del Marco. 





La Ribera del Marco en la actualidad