viernes, 22 de abril de 2016

Ante la presentación de "El tacto de lo efímero": Impresiones de los lectores

El próximo miércoles, 27 de abril, a partir de las 19:45 horas, se presentará en la Feria del Libro de Cáceres el poemario "El tacto de lo efímero", publicado por Ediciones Vitruvio en su Colección "Baños del Carmen", con el número 565. Estaré acompañado por la profesora y escritora Emilia Oliva. Aprovechando el evento de la presentación de esta obra, recojo a continuación varias impresiones que me han transmitido quienes ya la han leído. 



Por fin he podido leer y releer tu estupendo libro. No leí en su momento la primera versión que mencionas en la nota final y no puedo, por tanto, valorar los cambios. Lo que sí puedo decirte es que este libro de ahora tiene mucha calidad. Logras captar eso tan difícil que es el paso del tiempo, un tiempo que, como tú expresas, no pide permiso. Creo que está muy bien estructurado y todos los poemas mantienen un gran nivel. Bueno, el inicio, con "Frente al espejo" (uno de los poemas que más me han gustado) y "Territorio virgen", capta totalmente la atención. Por mencionarte algunos textos, me han gustado especialmente "A mi padre" (preciosa la imagen de la ofrenda del crepúsculo despeinada entre los párpados), "En tierra de nadie", "Despedidas", "El becerro de oro", la parte "Intrahistoria" y el poema final, "Reencuentros", con la imagen de los trozos de barro uniéndose que cierra maravillosamente el poemario. 

Irene Sánchez Carrón


Me parece de una calidad y una exigencia fuera de lo común. La exactitud de tu palabra y tu exquisito manejo del lenguaje no son gratuitos, están al servicio de un pensamiento poético de profundo calado en el que se recogen, junto al sentimiento elegiaco (el temor a la pérdida de lo que se ama), una actitud ética ante la vida, una toma de posición frente a las injurias de la historia y el desmoronamiento de los valores. La infancia y el entorno familiar, se convierten en asideros sobre los que proyectar un futuro que siempre deviene incierto. El amor, tratado en tus poemas con delicadeza y elegancia, acompaña tus pasos por ese territorio de lo efímero que constituye nuestra experiencia de la vida e ilumina un trayecto lleno de incertidumbres y amenazas. Poesía, como tú dices, para aferrarse a las personas y a los sentimientos que nos justifican. Palabras que encontramos con los palos de ciegos con lo que nos aventuramos a lo desconocido. Palabras que, al escogerlas entre todas las palabras posibles, nos articulan y nos definen porque esa y no otra es la misión de la poesía. Cada poeta tiene una forma de mirar, es verdad, pero no todos miran, como tú, desde la dignidad, el respeto y la humildad.

Basilio Sánchez


Lo he hojeado, pellizcado, comparado con el tacto anterior, y desde luego qué interesante es ver cómo un poeta de vocación evoluciona. Tienes, como debe ser, las mismas obsesiones, las mismas inquietudes, los mismos objetivos. Pero ha cambiado la mirada. No es que se haya serenado ni madurado, que son cosas como de viejos, sino que tu mirada se ha vuelto diferente: los libros que hay por medio son los que la han cambiado, los que la han perfilado. Este libro es, en verdad, nuevo.  ¡Qué alegría reencontrar los versos de los amigos!

Luis Sáez Delgado



Excepcional poeta, editor y amigo al que debo la edición de mis dos primeros libros, me hace llegar “El tacto de lo efímero”. Versión revisada de la edición de 2004 que ahora edita Vitruvio. Enhorabuena por este trabajo que regresa con fuerza.

Nicolás Corraliza


REENCUENTROS 

Por encima de las gaviotas, 
de la maltrecha anatomía de las mareas, 
nos enroscamos ahora 
          sin guardar respeto a los volcanes, 
desvalijada la edad en que fuimos cómplices 
           del mismo idioma, 
aún digerible, 

         de la vida. 

Es hora de que hablemos ese lenguaje 
que solo a nosotros nos pertenece. 

Estrechémonos, 

como trozos de barro 
en un único alfar.


Ese texto cierra El tacto de lo efímero, la nueva versión de un libro que Jesús María Gómez publicó en 2004 en la colección Alcazaba de la Diputación de Badajoz  y que acaba de reeditar en Vitruvio con una nota final en la que aclara que de esta reelaboración resulta, aunque con el mismo título, una obra diferente, más madura -añade este lector-, más marcada por el paso del tiempo, que ha ido dejando ausencias y heridas, vacíos y cicatrices, y por la distancia serena con la que el poeta ha vuelto a un libro cuya médula poética es esencialmente la misma en su temática y en su tonalidad. 

Santos Domínguez


Porque una obra jamás se completa, los poemas que aportan fondo y forma a "El tacto de lo efímero" han continuado gestándose en diferentes y cercanos tiempos hasta culminar, o completarse, en este magnífico libro donde Jesús M Gómez reflexiona mientras camina con voluntad de trascendencia e inteligente mirada, que se escuda tras los cristales prudentes y sabios de un meditado, meditativo, humanismo. Entre la intimidad del adentro y lo colectivo del afuera, sin superficialidades ni ingenios verbales de pirotecnia al uso, estos poemas ahondan en lo que afirmó Cernuda : "La poesía fija la belleza efímera". O, acaso yo me incline por lo que una vez me confirmó JA.Goytisolo: "Se busca en el poema eternizar lo eterno, que es lo efímero continuado." En esa eternidad, mientras pasamos, se halla el germen de la palabra de Jesús M. Gómez. En eso y en muchas cosas más que este Poeta, Doctor en Derecho y Magistrado conoce, de primera mano además. Quien se detenga en cada una de las seis partes que este poemario contiene volverá a retomarlas. La poesía no se agota, y la serena sabiduría, agudamente crítica, sinceramente humana del autor, tampoco.

Efi Cubero



Un lujazo de poesía…

Rosario Troncoso


He vuelto en estos días bonancibles de Semana Santa sobre tu libro "El tacto de lo efímero", y ahora celebro muchísimo que Pablo Méndez te aconsejara visitar Velintonia cuando viniste a Madrid. Solo por ese poema que dedicas al maestro; y, también el espléndido "José Feliciano canta...", merecía la pena esta nueva entrega tuya. He disfrutado mucho con su relectura, y te destaco, de forma muy subjetiva y personal los poemas de "Fantasmas", de significativo aliento poético

Rafael Soler

De nuevo Vitruvio, como ocurrió con su libro anterior, el poeta cacereño Jesús María Gómez y Flores publica El tacto de lo efímero. El autor habla de sus "dos vidas", ya que una primera edición de esta obra apareció hace más de una década en la colección Alcazaba de la Diputación de Badajoz. Tras "una profunda revisión", el libro es "diferente". Se ha corregido, sí, pero también ha habido supresiones y se han incorporado nuevos poemas.  Escritos, sobre todo, en Huelva, donde ejercía a finales de los noventa como juez, a este lector le llama la atención que estos versos tengan más de doce años. Lo digo porque el personaje que los encarna, alguien igual o muy cercano al hombre que los concibió, está más cerca de su edad actual, y de los estragos que ésta conlleva, que de la que tenía entonces. Uno, casi coetáneo suyo, así lo siente. Por eso, lo que uno aprecia en estos poemas, entre desengañados y melancólicos, es actualidad, digamos, ésa que no pierde la poesía que de verdad lo es.  Alude G. y F. a "La conciencia y la revelación de lo efímero, la necesidad de aferrarse a las personas, a los sentimientos que verdaderamente justifican el recorrido de la vida y que nos redimen del yugo de la incertidumbre". Muy cierto. Una de las partes, "Intrahistoria", dedicada a su mujer y a su hija, es, en este sentido, paradigmática. El amor filial y de pareja como tabla de salvación. Aquello que da sentido a la vida. "La conciencia", parte inaugural (y una palabra clave del libro), da fe de que la dignidad y la coherencia deben gobernar los comportamientos de cualquiera. La noble, perturbadora existencia a la que se refiere en "Estado de sitio" y "Para no conciliar el sueño". En "Fantasmas" y "Secuencias de lo efímero" aflora el mitómano que habita en el impulsor de la asociación cultural Norbanova; un hombre amante del cine, la literatura y la música: Janis Joplin, JRJ, Aleixandre, Greta Grabo... Cierra el volumen "Reencuentros", un poema dedicado a su mujer: Deli Cornejo, donde el amor vuelve a justificarlo todo: "Es hora de que hablemos ese lenguaje / que sólo a nosotros nos pertenece". 

Álvaro Valverde

Ha sido un largo recorrido el que has exigido por tus versos, lectura, relectura, abandono, vuelta al libro, la fascinación siempre. Gracias por el inmerecido honor de ser tu lectora.

Emilia Oliva

Es de un tono meditativo, suavemente metafísico, propio de un poeta preocupado por el tiempo y la vida. Me parece cuidado en su lenguaje. Tienes suerte además de tener un buen editor como Pablo. Dices que no es nuevo, ni falta que le hace. La poesía que sale de dentro, que tiene autenticidad, como esta tuya, es para siempre.

Francisco Caro





domingo, 28 de febrero de 2016

Las dos vidas de "El tacto de lo efímero"

Ediciones Vitruvio acaba de incorporar un nuevo volumen a su colección de poesía "Baños del Carmen", el que hace el número 565.  Se trata del poemario "El tacto de lo efímero", que después de..., -uno ya ha perdido la cuenta-, vuelve a editarse respetando el mismo título con el que un día se presentara, formando parte de la Colección "Alcazaba", editada por la Excma. Diputación Provincial de Badajoz. No obstante, como se explica en la nota final Diario de Bitácora, agradecimientos y otros débitos, no se trata exactamente del mismo libro. 

Esta versión de "El tacto de lo efímero" es el resultado de una profunda revisión. Algo que venía exigiéndome desde hace tiempo y que finalmente espero haber logrado a través de estas nuevas páginas en las que, conservando la esencia original del poemario, éste se reelabora por completo con la incorporación de abundante material enteramente de nueva factura o fruto del rescate de versos en su día descartados, -aproximadamente treinta poemas nuevos-, al tiempo que se ha optado por desechar algún que otro que formaba parte del texto primitivo e introducir alteraciones y cambios de redacción en muchos de los que han permanecido. Es pues El tacto de lo efímero que ahora publica Vitruvio un libro diferente. El aprendizaje, las experiencias, el devenir de los años que nos separan de su primera publicación no pasarán inadvertidos, aunque la conexión temática se ha mantenido fiel: La conciencia y la revelación de lo efímero, la necesidad de aferrarse a las personas, a los sentimientos que verdaderamente justifican el recorrido de la vida y que nos redimen del yugo de la incertidumbre.


Gran parte de los poemas originales tuvieron como telón de fondo mis días de residencia en la ciudad de Huelva, en los últimos años del siglo XX, y a esa etapa pertenecen las frecuentes referencias marinas y el reflejo atlántico que serpentea en muchos versos.   Juan Ramón Jiménez está presente a lo largo de todo el libro, volviendo atrás el tiempo en un ejercicio de rejuvenecimiento que nos traslada a momentos intensos pero también al regusto amargo del recuerdo. Vinieron luego jornadas de interior, calendarios que sembraron de despedidas los resortes de la cotidianidad, que nos enseñaron otros caminos, distintas formas de mirar. No renuncia el autor a las constantes habituales de su obra: referencias musicales, cinematográficas, literarias, aparecen diseminadas por el libro que descubre la versatilidad del poema en prosa para construir contextos y ambientes en los que situar los nuevos textos o dar sentido a los que ya eran parte del discurso poético. 

No encontrará pues el lector un remake de aquel "Tacto de lo Efímero" que quizá precipitadamente viera la luz en 2004. Entonces se presentó en la Feria del Libro de Cáceres y ahora esto ocurrirá de nuevo. En ese intermedio, con tantos años pesándonos a la espalda, muchas cosas han cambiado. También la forma de escribir,  interpretar y leer la propia poesía. Los lectores tendrán la oportunidad de comprobarlo. 

    

martes, 23 de febrero de 2016

Libros que son antídotos contra el olvido y baluartes de la memoria

La pérdida de un ser querido es algo que realmente nunca se supera. Pueden ser muchos los años que hayan ido acumulando sus sedimentos sobre el volátil tráfago de las fechas. El cariño es inmune al olvido, como el recuerdo de su voz, la intimidad de un abrazo. Pero aun así, surge la necesidad de dar testimonio de la memoria, de blindar aún más si cabe esa complicidad que nos resistimos a dar por interrumpida a causa del certero guijarro de la muerte. 

Escuchaba el pasado viernes recitar y explicar sus poemas a José María Jurado, en Cáceres, con motivo de la presentación de su libro "Gusanos de Seda", en la librería Baba Yaga, magníficamente escoltado por el poeta y crítico Santos Domínguez y el ilustrador Pablo Pámpano. 


De izquierda a derecha, Pablo Pámpano, José María Jurado, Santos Domínguez

No tardé en conectar anímica y literariamente con el autor, con su elegante y cuidada palabra poética, enteramente habitada por sus sentimientos, por la hiriente dolencia del fallecimiento de su padre. Todo el libro es una auténtica delicia, tanto en la forma como en el fondo. Y una inyección de presencias, de lugares, que acompañan al poeta y que el lector compartirá sin demora a medida que comience a bucear en sus versos. La melancolía, pero también la esperanza, el recuerdo, fotográfico casi, de momentos que son olores, pórticos, cúpulas, veranos y rastros de luna llena, salpican el libro creando un ambiente a la medida de un mapa en el que cada nombre, cada sensación vivida articulan el ritmo y la sonoridad de las palabras.  


La vestimenta de la obra también forma parte de la experiencia, del goce que supone su lectura. Finísimo, a la vez que acertado el modelaje de la edición al cuidado de un profesional de la imagen, que conoce los desvelos que precisa la literatura. El verde morera de las solapas y del título alimenta la fruición de esos gusanos de seda que mordisquean las letras en su portada. Nos encontramos con un libro ante todo pensado, concebido para transmitir su mensaje en un momento y unas circunstancias vitales que el autor no dudó en exponer desde el principio. 


Y esto me resultó ciertamente familiar, muy cercano. En un contexto análogo surgía en 2007 "El último viaje", personal apuesta que serviría para inaugurar las publicaciones de la editorial Norbanova. La misma pérdida, idéntica urgencia que tomó la forma del verso, la llamada del papel, acaso como salvaguarda de un tacto arrebatado. 


Ilustración de Deli Cornejo para la portada de "El último viaje", de Jesús M. Gómez, Norbanova Poesía número 1, 2007. 

Tal fijación parece muy propia de los poetas. Se le dé el nombre que se quiera, los esquemas, las consignas, se repiten. Hace años me dejaba arrastrar por la desgarradora visión de la existencia humana que Diego Doncel imprimiera en sus poemas de "Una sombra que pasa" (Tusquets Editores, Nuevos textos sagrados, 1998) ¡Cuánto me hicieron pensar y reflexionar, poner en cuarentena los cimientos de tantas cosas...! Y todavía sigue la voz revelándose, aferrándose al leño salvador de la palabra, a la rutina inmisericorde de las fases de la luna. Otros han tomado el testigo y cantan al vacío que quiebra los ijares del alba cuando la tierra abraza el cuerpo de la madre y se congela la garganta con los repiques de un silencio sin retorno. "Madre" es el título del último libro de poemas que José Cercas acaba de publicar en la Colección Tierra de La Isla de Siltolá. 




"La mamma morta", aria de la ópera Andrea Chénier, de Umberto Giordano, 
en la versión de María Callas. 



viernes, 1 de enero de 2016

Poesía como objeto de colección. Imprentas y "libros de viejo"

Es tiempo de listas y balances acerca de las publicaciones más vendidas o leídas durante el año que acaba de finalizar. Tanto a nivel de prensa escrita como de internet es frecuente toparse con estas valoraciones que no pocas veces obedecen a criterios puramente comerciales o se encuentran cargadas de un fuerte subjetivismo. No caeré en la tentación de elaborar nada de esto, aunque sí que han sido muchos los libros de los que he disfrutado en estos últimos meses, tanto de poemas como de narrativa. Quiero hoy hablar de otra forma de relación con ellos, partiendo del objeto que en sí mismo constituyen, el corpus, y el contenido que incorporan, que llamaremos animus. El libro que encadena sensaciones desde el tacto, cuando abrimos sus páginas y contemplamos la disposición de los textos, el cuerpo de la letra, las ilustraciones, en su caso. Es algo que nunca podremos experimentar con los ebooks, que se han despojado de ese "corpus". Sin prescindir de su esencia, que es el mensaje literario que el escritor quiso encerrar en su interior, veremos el libro como bien de colección, tesoro bibliográfico, testigo de otras manos, otros ojos, que accedieron a su lectura y a su envoltorio. 



Edición londinense de "Don Juan", de Lord Byron", impresa en 1819, aún vivo el poeta. Sirvió de modelo para la elaboración de la portada del libro "Voces poéticas en femenino", editado por Norbanova. 

Continúan gustándome los libros bien editados, porque su encanto persevera y se hace un todo con la obra que en ellos se contiene. Es importante pues el trabajo de imprenta, la artesanía de los viejos impresores, cómo se ha acertado en la elección de las cubiertas, de la tipografía, porque el modo de presentarse el resultado de la inspiración del creador ante su destinatario final también contribuirá a hacer la experiencia mucho más placentera. Conservo en mi biblioteca algunos ejemplos de todo ello. 

Lo primero que haremos será recordar ese trabajo callado que se hacía en las imprentas y del que nacían esas piezas que luego han llegado hasta nosotros. Por razones de proximidad, en Cáceres existieron establecimientos que han perdurado en la memoria colectiva, como la Imprenta "La Minerva", situada en los soportales de la Plaza Mayor,  originariamente propiedad de D. Serafín Rodas, y donde también existió una famosa tertulia en la que participaban escritores y gente del mundo cultural de primeros del siglo XX. 


La tarjeta postal comercial que antecede, circulada en la posguerra española (reembolso intervenido con fecha de 8 de noviembre de 2012 en la oficina de Correos de Cáceres), y franqueada con sellos de 25 y 60 céntimos con la efigie del General Franco, documenta realmente (al dorso) un pago a cuenta de un trabajo realizado por la mencionada imprenta "La Minerva Cacereña", cuando ya era propiedad de la Viuda de Castor Moreno, su segundo propietario. El importe abonado por el cliente ascendía a 74,25 pesetas.

Otro establecimiento que apenas recordarán los cacereños de hoy era la Imprenta de "Sucesores de Álvarez", también en la Plaza Mayor, en el llamado Portal Llano número 39, donde luego se instaló una zapatería. Esta imprenta editó tarjetas postales a primeros del siglo XX y en ella se imprimió en 1903, "Solo para mi lugar", del poeta José María Gabriel y Galán. 


Antigua tarjeta postal editada por la imprenta "Sucesores de Álvarez", y circulada en 1901 en la que aparece un poema de amor que el remitente dirige desde Cáceres a una señorita domiciliada en Madrid. 


Tomo I de las Obras Completas de José María Gabriel y Galán, con el sello del anterior propietario y su firma (curiosamente, uno de los hijos del poeta, Jesús o Juan, Gabriel y Galán, pues solo aparece la inicial). 

Pero esencialmente, de las imprentas surgieron los libros. Y luego, éstos acabaron en manos de los lectores, en los anaqueles de las bibliotecas. Coleccionar poesía en el formato del libro antiguo nos transportará a aquellas primeras ediciones de obras y autores que hoy veneramos como clásicos. De estos ejemplares me gusta especialmente la textura del papel, los tipos utilizados, el perfecto encuadre de la caja de texto. Poetas legendarios, como Lord Byron, lucen en todo su esplendor si se saborean sus versos en la forma que lo hicieron sus primeros lectores. 


Edición de 1837 de las obras completas de Lord Byron


Carta del autor con autógrafo del poeta

Las ediciones de Juan Ramón Jiménez o los "Poetas del 27" comparten la elegancia de la poesía como protagonista de la página. La utilización de tipos de gran tamaño y de letras capitales ofrecen solemnidad al verso y facilitan su lectura. Veamos varios ejemplos:



Federico García Lorca: Edición de 1929 de sus "Canciones", publicadas por la Revista de Occidente. Se puede distinguir cuanto venimos diciendo. Empleo de letras capitulares, grandes espacios y caligrafía también grande y redondeada, que dan protagonismo a los versos, perfectamente encuadrados en el centro de las páginas. 


Juan Ramón Jiménez: Edición de 1931 de su obra "Eternidades" (1916-1918) Comprobamos que es la misma técnica de impresión y edición la que se utiliza. 


Rafael Alberti: "Sobre los Ángeles", 1929. Ya no se utilizan las capitulares pero los versos siguen poblados de letras de amplio tamaño, tipografía Bodoni o similar. 


Jorge Guillén: "Cántico", Cruz y Raya, 1936. El formato del libro es mayor, y aprovechando la amplitud de páginas el diseño de la edición vuelve a ser generoso, pocos versos pero con tipos y espacios grandes que se desparraman a placer por cada cuartilla. 

La poesía escrita y que habita en las páginas de un libro. Corpus y animus que son un disfrute para los sentidos. Se percibe el ritmo, la cadencia de los versos, pero también el olor del papel, sus rugosidades, la tonalidad cambiante de unas páginas que ya forman parte de la historia.